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Tradición y folclore

 

Los laguneros reciben a Felipe II y su cortejo real

Después de pasar por Tordesillas, donde el lunes 22 de junio se corrieron toros entre el palacio y el río Duero, donde se habían hecho unos tablados al efecto, de cuyo festejo disfrutó a gusto su majestad, se encaminó la compañía real hacia Simancas. Al cabo de tres leguas, llegó la primera avanzadilla a la mencionada villa, pasando el puente del Pisuerga hacia las Casas del Puente, que las gentes del lugar conocen como Puente Duero, donde todos sus vecinos se dedican al hospedaje y los mesones. Hállase dicho lugar a media legua de Simancas. Quedó allí la compañía refrescándosecon lo que halló en los mesones, sobre todo pescado, pues era día de mercado para este género. Allí esperaron hasta la tarde, cuando vino a pasar su majestad por dicho lugar.
Del resto de la crónica, dejamos a Enrique Cock, arquero del rey, que lo cuente tal como lo vivió desde el momento en que llegaron a Laguna:
“...Cúpome ir con los demás en un lugar que se dice Laguna, algo desviado del camino de Valladolid, poco menos que legua y media de Simancas; empero quedamos muy bien acomodados, porque los vecinos de este lugar son todos labradores ricos, y tiene el nombre de una laguna que está junto a él, cuya agua no se bebe por ser salobre, y en él están aposentados los que vienen con su majestad cuando se detiene en el Abrojo, que está aquí cerca...”
El jueves 25 de junio de las calendas de 1592, Felipe II durmió en el Abrojo y permaneció hasta el sábado 27, con toda su comitiva hospedada en Laguna, partiendo ese día hacia Valladolid, donde fue recibido con grandes honores y festejos entre los que no faltaron los toros.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Laguna se expande

Según los datos de los últimos censos, Laguna va a más; a pesar de las epidemias que periódicamente azotan a nuestro municipio, la vitalidad de sus pobladores está consiguiendo que nuestro pueblo se convierta en el más importante del alfoz vallisoletano, detrás de Tudela. Si a principios de siglo, Laguna era superada por pueblos como Cabezón, Wamba, Mucientes, Villabáñez o Villanubla, a día de hoy, cuando corre el año de gracia de 1592, conocido ya el último censo, encargado el año pasado, podemos afirmar que Laguna ya ha superado en población a todas las aldeas citadas y ha pasado de 131 vecinos con que contaba en 1530 a los 273 con que cuenta en este presente año. Si hemos de traducir esta cifra a número de habitantes, considerando que cada vecino es el cabeza de una familia, cuyos componentes no se contabilizan en el censo, nos encontramos con un totalsuperior a las 1.200 almas en nuestro pueblo, cuando el siglo da sus últimos estertores y nos espera a la vuelta de la esquina el que hará el número XVII.
Es reseñable en el censo anteriormente referido la constatación de la existencia de un reducido grupo de12 moriscos, procedentes de las deportaciones de esta población por la geografía peninsular, tras la dominación del reino de Granada. Laguna hubo de acoger en su momento a parte de esta población, igual que otros pueblos del alfoz vallisoletano; sin embargo, los moriscos afincados en estas tierras se han ido reagrupando poco a poco en la capital, donde dominan en algunos oficios en los que se han mostrado superiores a los cristianos viejos; así, son hoy los carpinteros de construcción más cotizados en la ciudad, e igualmente, se han mostrado como magníficos hortelanos.
Aparecen incluidos también en el censo los 30 religiosos franciscanos del venerable convento del Abrojo.
Un panorama halagüeño, pues, para Laguna, que se muestra como una aldea pujante, que confía en sus propias fuerzas.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


El pósito de Luis Daza por fin se pone en marcha

Solucionados ya los contratiempos que dificultaban su puesta en marcha, la obra pía de Luis Daza, administrada a medias entre el concejo y el párroco, presta de modo regular entre 80 y 100 fanegas de trigo cada año a los labradores modestos del lugar. Esa es la cantidad de fanegas que compone su almacén, y que en condiciones normales es prestada enteramente, con unas pequeñas creces, en concepto de limosna, que ascienden a medio real por fanega, más el cuartillo de trigo reclamado por el concejo para gastos de administración, que se entregan junto con el trigo prestado al recoger la cosecha, en torno al día de Santiago de julio. Cada uno de los préstamos se escritura en un sencillo documento donde se especifican las cantidades prestadas. En 1624 figuran 33 escrituras de préstamo aotros tantos vecinos de Laguna, percibiéndose un descenso notable con relación a los 59 préstamos de 1579. El contrato de préstamo era al modo del siguiente tomado por Thomé Caballaro, con Pedro de Aldeanueva como fiador, el 14 de marzo de 1617: ”...se obligaron de pagar a el mayordomo que es o fuere de la dotacion de Luis Daza dos fanegas de trigo que nos presto Alonso de Negrillos mayordomo della y lo pagaremos para el dia de San Antonio de julio primero que bendra deste presente año con mas un rreal y un quartillo de limosna para aumento de la dicha dotacion”.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


El concejo no quiere administrar el pósito de Luis Daza

El hermano del fundador de la alhóndiga ha denunciado al concejo por incumplimiento de la voluntad expresada por Luis Daza en su testamento y ha logrado que el corregidor obligue al concejo a administrar los prestamos de trigo con los 20.000 maravedís con que se ha puesto en marcha la obra pía.
Cuando ya se han hecho efectivos en las arcas municipales los primeros 20.000 maravedís del testamento de Luis Daza y su mujer, Ana de Herrera, una circunstancia no prevista ha retrasado la puesta en marcha de esta obra pía, tan necesaria para los labradores del lugar. Los representantes del concejo de Laguna, que según el testamento eran nombrados patrones de la fundación, no quieren hacerse cargo de la gestión del pósito de trigo, al que deben ir destinados los 20.000 maravedís, pues los gastos de funcionamiento del mismo no estaban previstos en el testamento, y el concejo no quiere cargar con dichos gastos. La cosa se ha complicado cuando el hermano del fundador de la obra pía, Bartolomé Daza, ha denunciado el incumplimiento de la voluntad de su hermano por parte del concejo pues, según documentación presentada por dicho Bartolomé, Luis Daza “...mando beyntemyll maravedis al conzejo del dho lugar para que se emplease en trigo y se rrepartiese entre las personas mas nezesitadas... haziendo seguridad quando se le diese de lo bolber al berano de suerte que este sienpre en pie... es ansi que los alcaldes y rregidores del dho lugar siendo esta obra como es tan santa e piadosa sin causa ny rrazon alguna no la qyeren azetar” . Bartolomé Daza solicita el cumplimiento de los fines de la obra pía, pues “...es en beneficio e utilidad de los pobres...”.
El concejo, sin embargo, solicita autorización para que se cargue un cuartillo por cada fanega que se preste, para así poder cubrir los gastos de administración, cobranzas, medidas y pérdidas sufridas.
Tras recibir la petición de Bartolomé Daza, que fue cursada el 25 de agosto de 1578, el corregidor de Valladolid ha mandado al concejo el cumplimiento de la voluntad del fundador de la obra pía; y así, por fin, se ha comunicado en concejo público el pasado 9 de noviembre de 1578, a la salida de la misa mayor, la puesta en marcha del pósito pío.
Poco han tardado los vecinos, que están viviendo años difíciles, en acudir al nuevo almacén de grano a solicitar préstamos. 53 familias han pedido trigo el pasado año, y en el presente de 1579, han sido 59 los vecinos que han pedido préstamo a la fundación de Luis Daza.

El Cronicón de Laguna. J.Palomar


La sequía y la falta de trigo obligan al concejo a pedir 1.000 ducados a préstamo

El rey ha dado su cédula y licencia para que el concejo de Laguna tome a préstamo 11.000 reales, que es la cifra a que ascienden los 1.000 ducados que en dos censos ha formalizado nuestro ayuntamiento para paliar la falta de trigo que sufre el vecindario y que puede degenerar en una temible hambruna si no se ponen los medios para sembrar los campos.
La sequía viene azotando los campos laguneros desde hace al menos seis años, por lo que ya en 1582 el concejo solicitó autorización para endeudarse con un primer préstamo por valor de 400 ducados. En la respuesta llegada de la corte, se manifiesta preocupación por el estado de necesidad de la población: “Por quanto por parte de vos, el Concejo, Justicia y Regimiento del lugar de Laguna... nos fue fecha relacion diciendo que de quatro años a esta parte avia avido en los terminos del dho lugar muy poca cosecha de pan y este presente año hera de la misma manera y con la falta de los pasados avia crecido mucho mas la necesidad e para el reparo della conbenia que con tiempo los proveyessedes para el alhondiga de la mayor parte del trigo que ser pudiesse para suplir la dha falta...”
Dos años después, en el corriente de 1584,la situación ha ido a peor y el Concejo ha vuelto a solicitar la licencia pertinente para tomar 600 ducados más, pues no sólo hay que asegurar la siembra, sino que también hay que repartir pan entre la población cada vez más numerosa de pobres y transeúntes, que entran en Laguna buscando grano. Así que, según la consideración de los consejeros reales, “...para la provision del dho lugar y de la gente que por el pasava y muchos pobres que en el avia theniades necesidad de hacer posito de pan y para ello tomar a censo hasta en quantia de siscientos ducados...”. La cédula real ha sido otorgada nuevamente para tomar el préstamo al quitar de la referida cantidad “...para que con ellos podais comprar pan para el posito... para la provision de los vezinos y de los caminantes que por el pasasen”. A pesar de la reciente fundación del pósito pío de Luis Daza, sus fondos no han sido suficientes para paliar el estado de necesidad que padece Laguna, pues dicho pósito se ha puesto en marcha con 20.000 maravedís, equivalentes a 53 ducados, cantidad claramente insuficiente para hacer frente a la situación de desamparo que se vive en estos momentos.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Los molinos de Laguna

Laguna cuenta con una buena aceña sobre el Duero, a media legua de la localidad, en el pago denominado “de la Aceña ”. Dispone de dos muelas para la molienda. Allí acuden los panaderos y labradores de Laguna y Boecillo a moler su trigo. Perteneció la aceña al mayorazgo de la familia de los Castilla. A mediados del siglo XVIII, figura como propietario Juan Antonio Fontes, vecino de la ciudad de Murcia, quien la tiene arrendada por una renta estimada en 160 fanegas de trigo anuales. Junto a dicha aceña, el referido señor Fontes posee una tierra yerma de 18 obradas y una casa, en la misma ribera, de diez varas de frente, que es la que habita el molinero. Se estima el valor de la renta de la casa en 33 reales de vellón anuales.

Sobre una segunda aceña de que se tiene noticias, en el pago de Castillejo, también al pie del Duero, propiedad de la familia Herrera, arrendada en las décadas centrales del siglo XVI a la familia de los Santiagos, vecinos de Laguna, se da la siguiente referencia a principios del XVIII: “...y en dho sitio y pago de Castillejo no a abido ni ay sino una casilla donde abitava el molinero quando el señor de dho sitio de Castillejo tenia una rueda de azeña en el rio duero...”. Este molino, pues, ya no está en funcionamiento en el XVIII. Ninguna referencia aparece ya a mediados de dicho siglo, de lo que habrá que deducir su desmantelamiento y desaparición definitiva.

El cronicón de Laguna. J. Palomar


 

El pan de laguna, de lo mejor de España

En reunión celebrada por el Ayuntamiento de Valladolid el 5 de mayo de 1579, los regidores del alfoz vallisoletano tuvieron a bien efectuar una declaración laudatoria sobre la excelencia del pan de nuestra tierra y la importancia de su protección frente a adulteradores que, buscando incrementar sus beneficios más allá de lo que razonablemente tienen establecidas las leyes, no dudan en cometer fraude vendiendo pan sin ajustarse a las ordenanzas. Los regidores del alfoz de Valladolid, al que pertenece Laguna, reconocen y afirman en el acta oficial de dicha reunión, firmada por el regidor Francisco Paredes que “... es bien sabido por todos que el pan de Villanubla, Ciguñuela, Wamba y Laguna es el mejor de España...” La calidad de nuestro pan, pues, es una cuestión prioritaria para los representantes municipales del alfoz, que son conscientes de la dependencia que sufre la ciudad en el abastecimiento de pan respecto a los pueblos circundantes. Los pueblos de los alrededores de Valladolid se han venido convirtiendo progresivamente en pueblos panaderos, que abastecen diariamente a la ciudad. Bien es verdad que se trata de gente humilde, pequeños panaderos, que trafican con no más de media carga de trigo cada tres o cuatro días, que muelen, amasan y cuecen en sus pequeños hornos y luego cargan en serones en sus borricos para venderlo cada mañana en la ciudad. La aldea de Laguna es uno de estos pueblos provisores, pero su número de panaderos es pequeño comparado con el de otras localidades, donde el panadeo se ha extendido notablemente, convirtiéndose en el principal medio de subsistencia de sus moradores. Sirvan como ejemplo los casos de Ciguñuela, con 64 panaderos, Castromonte, con 50, Velliza, con 46, Wamba, con 44 panaderos, Villanubla, con 40, o Peñaflor, también con 40. Esta proliferación de panaderos alcanza cifras muy notables, pues se estima que más de 500 acuden diariamente con sus serones repletos en los borricos a repartir el pan por las calles vallisoletanas.La molienda la realizan en pequeños molinos que aprovechan el agua de los arroyos que atraviesan los términos de esos pueblos; también se utilizan en otros casos tahonas, tiradas por caballerías, e incluso, molinos de mano, cuando las cantidades a moler son pequeñas. Sea como fuere, la elaboración de buen pan, el mejor de todas las tierras ibéricas, da de comer a mucha gente humilde en Laguna y en otros muchos pueblos de los alrededores de la ciudad.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Aprender un oficio en Laguna

Como es bien evidente, el oficio sobre el que se cimenta la sociedad del Antiguo Régimen es el de labrador, que es el que asegura el sustento primario de la población. El oficio de labrador se transmite de padres a hijos por ley ancestral. Igualmente evidente es que los oficios artesanos rurales, que servían al principal de los labradores, era de transmisión familiar, aunque admitían miembros extrafamiliares en los casos en que la continuidad generacional no estaba asegurada.
En 1668, el maestro herrero de Laguna, Matías Herrero, hacía escritura de contrato de aprendizaje con Vicente Gil para que su hijo entrara como aprendiz en la herrería de aquel durante cinco años. El padre debería pagar una cantidad de dinero por la enseñanza que recibiría su hijo; el maestro herrero se obligaba, como era costumbre, a alojar en su casa al aprendiz, alimentándolo y cuidándolo cuando se ponía enfermo. El contrato firmado por ambas partes ante escribano público quedó redactado en los siguientes términos:

“Bicente Jil, becino desta villa de Laguna, como lexitimo administrador de Sanctos Jil, mi hijo lexitimo, por la presente digo que asiento y pongo por aprendiz al dho mi hijo en el oficio de herrero con Mathias Herrero, vecino desta dha villa por tiempo y espacio de cinco años ...que se cumpliran los dhos cinco años el año de mill y seiscientos y setenta y tres... para que durante el dho tiempo le tenga en su casa y servicio enseñandole el dho oficio de herrero de tal forma que al fin de los dhos cinco años le a de dar enseñado para que pueda travajar por oficial en casa de otro maestro y ganar lo mismo que otro oficial ganare y no abiendo acabado de enseñarle, le a de tener en su cassa asta que este abil a bistas de maestros del dho oficio para que se pueda exsaminar dandole cada mes quatro ducados de vellon de los meses y tiempo que tardare en enseñarle; y durante el dho tiempo, el dho Mathias Herrero le a de dar de comer, camas ropa limpia y curarle sus enfermedades como no pasen de ocho dias e yo el otorgante e de dar al dho mi hijo de bestir y calçar y e de dar a el dho maestro cien reales de vellon por el tiempo de los dicho cinco años... por la dicha enseñanza,y acaso se fuereel dho Sanctos Gil, mi hijo, de la cassa del dho Mathias Herrero su maestro antes de cumplir el tiempo de los dichos cinco años yo el dho otorgante e de tener obligacion a buscar a el dho mi hijo seis leguas en contorno desta dha villa de Laguna y ttraerle a cassa del dho su amo a mi costa y mision para que acave de cumplir el tiempo que le faltare y a de ser el bolberle todas las beces que faltare... y si caso fuere que yo el dho otorgantte no topare a el dho mi hijo para traerle... en tal casso se declara que en qualquier tiempo que pareciere aunque sean pasados los dhos cinco años biniendo el dho Sanctos Jil su hijo a esta dha villa de Laguna o a la ciudad de Valladolid y a la parte y lugar donde sepa que esta dentro de las dhas seis leguas e de tener obligacion a bolberle en casa del dho Mathias Herrero su maestro para que acave de cumplir el tiempo que le faltare desta dha escriptura...”

Por su parte, Matías Herrero acepta las condiciones arriba expuestas para tenerlo en su casa cinco años hasta que se pueda examinar de oficial y pueda ser admitido por cualquier maestro herrero... “... y no pudiendo en el dho tiempo, le tendre en mi casa todo el demas tiempo que fuere nezesario asta acavarle de enseñar...de tal forma que este abil y suficiente para hacer y obrar ttodo lo necesario tocante al arte de herrero y para que se pueda exsaminar asta en tanto... le pagare cada mes de los que tardare de darle abil...quatro ducados de vellon y asi mismo le dare de comer,cama y ropa limpia y le curare las enfermedades...”

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


El herrero Pedro Domínguez se obliga a servir en la fragua del concejo

Desde San Miguel, 29 de septiembre, del presente año de 1576, el maestro de herrería Pedro Domínguez se ha obligado a servir en la fragua municipal con las siguientes condiciones:

“Los labradores de mulas, cada par an de pagar a fanega de trigo, y de cada aguzadura a tres maravedis, y por cada punta que echase de su yerro a nueve maravedis... y si se calzare, por el mismo precio.
Y el par de los bueyes a nueve zelemines con sus aguzaduras pagadas como el par de las mulas...
...y si fuere menester fornezer el escudo de alguna rrexa que paguen treynta maravedis poniendo el yerro... y si pusiere el yerro el dueño que pague medio rreal.
...y que si alguna belorta se hiziere de nuevo que paguen un rreal de su yerro... y si el que la hiziere pusiere el yerro que paguen medio rreal.
Por las azadas, medio ducado, y de aletones, quatro rreales...
...Un legon, zinco rreales cubierto, y de aletones, quatro...”
El servicio de la fragua incluye una muela al servicio de los vecinos para que puedan afilar sus herramientas, a cuyo efecto, el concejo abona una cantidad para costear dicha muela:
“...que dare muela todo el año para las personas que quisieren amolar sus herramientas, con que por ella me a de dar el concejo veinte rreales...”
Y en cuanto al carbón consumido para la fragua ...”que todo el carbon que yo conprare para lo tocante a dho mi ofiçio a de ser orro de alcabalas...”

El Cronicón de Laguna. J. Palomar



Luis Daza y Ana Herrera donan
40.000 maravedís para fundar un pósito pío

En el nombre de Dios y de la Santisima Trinidad, Padre e Hijo y Espiritu Santo... sepan quantos esta carta de testamento e ultima boluntad bieren como nos, luys daza, vecino del lugar de Laguna... e ana de herrera, su muger... estando el dho luis daza enfermo en la cama de dolencia corporal aunque en my buen seso, juizio e entendimiento, loado dios, e yo la dha ana de herrera, buena e sin enfermedad, pero porque la muerte a toda criatura es cierta e la ora ny como ni quando no la sabemos por lo qual toda persona cuerda e de rrazon a de estar aperzibida para quando la boluntad de dios fuere serbido de lo llamar a dar quentas de sus culpas y pecados... conozemos por esta carta que hazemos e hordenamos entranbos de una boluntad e concordia nro testamento e postrimera boluntad en la forma y manera siguiente:

Ytem mandamos de nuestros bienes despues de nuestro fallescimiento se den quarenta myll maravedis, beynte myll maravedis por cada uno de nosotros al concejo justicia e regimiento desta villa los quales sirban a que se empleen en trigo e en los tienpos nezesitados se den en trigo entre las personas nezesitadas del dicho lugar de Laguna, haziendo seguridad quando se lo dieren de lo bolber en trigo al berano e asi lo rrecoxan e sienpre se enplee cada año a la mayor nezesidad en lo suso dicho de manera que perpetuamente se baya conserbando esta obra e se cunpla lo susodicho e sean patrones el gobierno, justicia e rregimiento del dicho lugar a que tengan cargo de lo hazer e tanbien el cura de la yglesia del dho lugar e estos tengan dos llabes, la una el dicho gobierno e la otra el dicho cura e los unos sin los otros no lo puedan dar sino que todos juntos sean en darlo e tornarlo a cobrar e hazer de suerte que siempre esten en pie los dhos quarenta myll maravedís, para que la dicha memoria se conserbe se haga perpetuamente lo susodicho y en ello no aya fraude ny ynteres ninguno sino que lo den de manera que los nezesitados, dando la dha seguridad, sean los aprobechados.

A veinte y cinco de setiembre de myll e quinientos e setenta y cinco.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Laguna, Boecillo y ... una barca a medias

En 1722, reunidos los alcaldes de Laguna y Boecillo, encargaban barca nueva a dos maestros de obras y barcas. Los dos maestros cobrarían 740 reales por la fabricación de la barca, costeándola y poniendo los materiales a medias los dos ayuntamientos.

Las condiciones de explotación se habían venido manteniendo inalteradas desde hacía más de cien años, salvaguardando la gratuidad para los vecinos de ambos municipios. En 1667, Francisco Vallelado se hacía con el servicio de la barca, obligándose en los siguientes términos: “...que e de pasar de valde en la dha barca todo el dho año a que me obligo a todos los vecinos, carros y cabalgaduras desta dha villa y de la de Buecillo, por ser de anbos concejos toda la dha barca de manera que qualquier coste que tenga para que pueda andar la dha barca y nabegar a de ser a costa de dhos dos concejos por metad como se acostumbra”.

Los precios a los pasajeros de otros municipios, sin embargo, si que habían ido variando, de la blanca cobrada a los viajeros procedentes de pueblos de a menos de cinco leguas y el maravedí al resto, en 1575, se pasó a los cuatro maravedís por cada persona y cada cabalgadura, y un real por cada carro, vacío o cargado, sin más distinción, en 1667.

El Cronicón de Laguna. J Palomar


Se fijan las condiciones para la explotación de la barca

A pesar de no contar con el puente, fuera de servicio por la riadas de tiempos pasados, los vecinos de Laguna podrán cruzar el Duero con sus cabalgaduras y carretas sin pagar ningún tipo de peaje, pagando los demásviajeros, siendo de cinco leguas a la redonda, una blanca; y un maravedí los demás, con el mismo precio para sus cabalgaduras. La barca será explotada por un particular, que será aquel que ofrezca una renta más alta en el remate publico que cada año celebrará el concejo, bajo las condiciones siguientes:
“Primeramente con condizion quel en quien se rrematare la barca a de pasar por ella a los bezinos deste lugar y sus hijos y sus criados y sus cabalgaduras y carretas sin los pedir ni llebar cosa alguna y sin desquento de la renta.
Yten con condizion que a las demas personas que pasaren por la dicha barca a de llebar a los que fueren de dentro de las zinco leguas de Valladolid a blanca por cada persona y a las personas que fueren de fuera de las zinco leguas a marabedi por cada persona y otro por cada cabalgadura .
Yten con condizion que a de estar el en quien se rrematare la dha barca ... de dia y de noche en la dha barca rresidente en todo tienpo del año y a de andar la dha barca so pena de trezientos marabedis por cada dia que dexare de andar...
Con condizion que si la barca se fuere por su culpa del en quien se rrematare ...por mala dilixenzia o descuido suyo que pague la costa y hobreros que se hecharen en la bolber a traer y poner en su puerto que al presente esta.
Yten con condición que si la dha barca se fuere sin la culpa, descuydo ni negligencia... que yendose por otra bia quel conzejo y bezinos deste lugar sean obligados a le ayudar al que la tubiere en renta a la bolber al puerto un dia en todo el año e no mas....”

Con esas condiciones, fue rematado el servicio de la barca en Francisco de Gozalo, en 34.000 maravedís, en julio de 1575, mejorando otras posturas, algunas en especie, como la de Julio de Villabáñez, que ofreció cántara y media de vino y dos celemines de piñones.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar



El concejo encarga barca nueva

 

El año de 1574, tras una desesperante sucesión de sentencias contra Laguna por parte de la Real Chancillería, finalmente, esta aldea encargó una barca nueva. Aquello se tomó como una cuestión pública de interés capital para todos los vecinos, y fueron muchos los que intervinieron y colaboraron para que el derecho de barcaje de Laguna fuera una realidad. Primero se invirtieron algunas sumas en el arreglo de una barca vieja, al parecer, perteneciente a un particular. Finalmente, se encargó una barca nueva. El mayordomo de los propios del concejo lo dejó reflejado en el libro de cuentas:

  • 56 reales de alquiler al dueño de la barca por el tiempo que el concejo la tuvo.
  • 38 reales de aderezo de la barca, estopas y sogas para llevarla a su amo aderezada. (“...se llevo la barca vieja y fue todo el concejo a la sacar del rio y cargarla a siete pares de mulas a la llebar a Valladolid y mas de treynta onbres a la descargar y entregar”)
  • 14 reales para las “carretas fuertes para llebar la barca, puso el carretero de Valladolid los exes y lo adereço y bino a dar la industria para ello”.
  • 5 reales “a los que traxeron las carretas fuertes al lugar y a los que la llebaron desde donde se dexo la barca con su dueño”.
  • 6 reales y 27 maravedís “a cinco carreteros que traxeron las tablas y madera de la barca nueva”.
  • 4 reales “para hacer concierto y escritura de la barca nueva”.
  • 8 ducados (88 reales) “a los que traxeron las cinco carretadas de madera para la barca nueva”.
  • 11 reales “al maestro de la barca”.
  • 38 reales “se gasto en pan vino y queso por ir a abrir y allanar los puertos todo el concejo los mas que pudiesen”.
  • “Varios obreros fueron varias noches a guardar la barca”.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Laguna y Boecillo pleitean por el uso de la barca

 

A pesar de haberse llevado a cabo la construcción de un puente nuevo, que allá por 1512 tenía a los vecinos de Laguna y Boecillo empleados con sus carretas en el transporte de la leña para las caleras abiertas en la zona a los efectos de preparar el material para la obra, lo cierto es que el servicio del puente ha durado bastante menos de lo deseado. El puente, con vigas y piso de madera, fue arrumbado por las riadas, quedando inservible demasiado pronto, por lo que los vecinos se vieron abocados a habilitar una barca para cruzar ...porque el dicho rrio abia llebado la puente e no abia pasaje por donde los caminantes pudiesen pasar...” . El concejo de Boecillo, amparándose en inmemorial práctica, ha sido el primero en volver al uso de la barca para el transporte de personas y enseres, y cuando Laguna se ha determinado a hacer lo mismo, el concejo de la vecina localidad ha tratado de impedírselo, arguyendo que la explotación de ese servicio les pertenece desde antiguo. Laguna, por su parte, había hecho lo propio con la barca de sus vecinos “...con gran escandalo y alboroto”. El problema, llegado a este punto, sólo tenía un camino: la Chancillería. Así, desde el año de 1558, Laguna ha iniciado pleito para que el concejo de Boecillo consienta a los de Laguna poner “...en el rrio duero un barco con su maroma en la parte del lugar donde la abian traido antes para que pudiesen pasar con ella gente y mantenimientos...” , y por ser necesario para llevar “...bastimentos para la corte”. Pero los de Boecillo alegan que Laguna nunca tuvo barca antes y que la barca sobre el Duero siempre se ha conocido como “barca de buicillo”. Finalmente, Boecillo ha conseguido sentencias de la Chancillería a su favor, primero en 1560 y, más recientemente, en 1570 y 1571, todas en el mismo sentido, que impiden a Laguna poner barca, quedando autorizado sólo Boecillo.
Sin embargo, la contumaz insistencia del concejo de Laguna ha permitido, finalmente, que la explotación de la barca se haga a medias entre los dos concejos, y ya desde 1574, en las partidas de gastos de Propios del Concejo, se han incluido importantes gastos para la construcción y puesta en uso de una barca en el lugar próximo al derruido puente, junto al Bosque del Abrojo, que permitirá a los laguneros y sus cabalgaduras cruzar el río sin pagar ningún peaje.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


El Corregidor manda a los vecinos asistir a misa en lugar de irse de caza

 

En este presente año de 1563, el señor Luis Osorio, corregidor de Valladolid, a cuya jurisdicción está sometida Laguna, ha cursado visita a nuestra aldea, reuniéndose con alcaldes y regidores, que le rindieron cumplida información de todos aquellos asuntos referentes al lugar en los que se mostró interesado. El señor corregidor llegaba con un minucioso cuestionario del que Laguna tuvo que dar sobrada satisfacción. Finalmente, dictó esta autoridad, ante el escribano público, una serie de mandatos que los laguneros debían observar con todo rigor. Y en especial, uno referido a las obligaciones que impone nuestra sagrada religión y que fue dictado del tenor siguiente:

“...que los alcaldes que son o fueren del dicho lugar tengan especial cuidado que los domingos y fiestas se oiga la dotrina, y porque son informados que muchos vezinos deste lugar en dias de domingos y fiestas no oyen mysa y se van a caçar y lo que peor es que en tiempo de fructas socolor de yr a caçar entran en las heredades agenas y hurtan y se llevan los fructos dellas por estar en semejantes dias sin guardar por no estar los dueños en ellas mandaron que de aqui adelante que los alcaldes y el cura de la iglesia del dho lugar tengan especial cuidado de compelerles a que en los tales dias oigan myssa y guarden los domingos y fiestas y el cura del dho lugar tenga quenta con los que no lo hizieren y notificarle la pena en que incurrieren por ello y los alcaldes del dho lugar la executen aplicadas para los pobres del ospital que les pareciere que mas necesidad tiene y la pena sea en la cantidad que pareciere al cura...”

Así pues, es posible que las cosas cambien a partir de ahora y veamos la iglesia más llena, aunque difícil vemos que los conejos se vean menos acosados que antes o que los melonares no sean asaltados mientras sus dueños asisten a misa.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Los vecinos acuerdan comprar a escote la Fuente Juana

Juan de Minguela, en nombre y como procurador del lugar de Laguna, en el corriente año de 1561, ha solicitado licencia al corregidor de Valladolid para vender unos corrales propiedad del concejo a fin de hacerse con la cantidad suficiente para reunir los 15.000 maravedís en que se ha acordado la compra de una fuente junto al río Duero, junto con un trozo de ribera, propiedades ambas de los herederos de Juana de Frutos. De la venta del corral, el concejo espera sacar unos 4.000 o 5.000 maravedís. Dadas las dificultades económicas del concejo, se ha solicitado a los vecinos la aportación de medio real cada uno para conseguir juntar otros 3.000 maravedís, en este caso a escote vecinal, con lo cual se conseguirá pagar la cantidad total pactada con los hijos de Juana de Frutos. La solicitud de licencia para la venta del corral municipal, firmada por Juan de Minguela es del siguiente tenor:

“... digo que el dho concejo tenia gran nezesidad de una fuente para en que los vezinos del dho lugar labasen sus paños la qual dha fuente a conprado el dho concejo juntamente con una rribera en qyinze myll maravedis... y el dho concejo no tiene con que poder pagar los dhos qyinze myll maravedis si no se rreparte entre los vezinos del dho lugar a cada vezino medio rreal en que podra montar el dho rrepartimyento hasta tres mill maravedis y para pagar lo demas suplicamos a vs. mercedes que manden dar licencia al dho concejo para que vendan un corral...”

A la puerta de la iglesia, después de la misa mayor, fue aprobada por los vecinos, en concejo público, la compra y reparto de los tres mil maravedís, a medio real (17 maravedís) cada casa.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Paralizadas las obras de la nueva iglesia al escaparse el mayordomo con el dinero

La vieja iglesia no se encontraba ya en condiciones para acoger a los parroquianos y celebrar los cultos de precepto. Así, el obispo de Palencia, don Francisco de Mendoza, de quien depende la parroquia lagunera, ordenó el derribo del viejo edificio y la construcción de una iglesia nueva. Sin embargo, un suceso imprevisto vino a trastocar los planes de construcción. El mayordomo de fábrica, Bartolomé Daza, administrador de los fondos con los que se estaban emprendiendo las obras, desapareció sin previo aviso, dejando las arcas vacías y las obras paradas. En palabras del concejo, que emite su informe en el año 1543, la iglesia está derribada, “...en la qual no se labra por falta de dinero por aberse lebantado el mayordomo con los dineros de la fabrica de la dha yglesia”. Se calcula entre 70.000 y 80.000 los maravedís de que se disponía para las obras y que ahora deben de estar en poder del mayordomo. La falta de fondos movió a los beneficiados de la iglesia a solicitar autorización al nuevo obispo de Palencia, don Luis Cabeza de Vaca, para vender algunas casas de propiedad eclesiástica y así poder proseguir las obras. Las casas en cuestión para las que se solicitó permiso de venta se encuentran en la plaza de Abajo y fueron donadas por Bartolomé de Osma, cura que fue de Laguna, a través de la fundación de una capellanía, que obliga a los curas beneficiados a cantar una misa cada viernes a lo largo de todo el año. Los dos beneficiados, Esteban Pérez Barrunta y Juan Pérez, que percibían una renta anual de 1.000 maravedís por servir dicha capellanía, renunciaron a parte de esos emolumentos, y la iglesia, con permiso y autorización del señor obispo, sacó a subasta pública las casas, que estaban rentando 1.500 maravedís anuales, para que “ ...sean bendidas en publica almoneda a quien mas por ellas diera..., e los maravedis que por ella se dieren se gasten en hazer la dha iglesia”. En realidad, las casas estaban muy perdidas y a pesar de ser comunicado en las misas de los domingos durante varias semanas y ser pregonado en Valladolid y Laguna “...no se hallo persona que diese cosa alguna por las casas...” . Finalmente, el concejo ofreció 63.000 maravedís por ellas para hacer una casa de concejo, “...e por no se allar otra persona que mas diese por ellas... las rematamos en el dho prescio.”

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Primeros laguneros en América

Fue en 1527. Francisco Vallelados, de profesión criado, hijo de Juan Vallelados y Teresa Alonso, se embarcó para América acompañando al tesorero Diego de la Tovilla, a cuyo servicio se encontraba. Fue un doce de noviembre de las calendas de 1527, en plena fase de conquista. En ese mismo año se embarcaba también Alonso Martín, hijo de Rodrigo y Elena.

Ambos ostentan el honorífico privilegio de haber sido los primeros vecinos de Laguna que han conocido tierra americana. Su ejemplo fue seguido por algunos otros laguneros que decidieron años después emprender el camino iniciado por Alonso y Francisco, buscando nuevos horizontes y nuevas posibilidades de progreso.

En 1538 se embarcó el escribano Francisco Nieto Pérez, hijo de Francisco y Antona; su destino era Cartagena de Indias, en el Nuevo Reino de Granada. Y en 1555 emigró la familia de los Estrada Soria: Fabián de Estrada Martín, de profesión criado; su mujer Francisca, y el hijo de ambos; junto con otro familiar, Fabián de Estrada del Cano, de profesión jornalero, hijo de Bartolomé y de Catalina, todos con rumbo al Virreinato del Perú. En ese mismo año se embarcaba el clérigo Agustín Pérez Gómez, hijo de Diego y de María; su destino era la isla de Cuba. En 1574 viajaba a Cartagena de Indias Mariana Castro, y en 1591 lo hacía el franciscano del Abrojo Francisco de Sandianes, con destino a Chile, en el Virreinato del Perú.

Diez laguneros, pues, si incluimos al franciscano, han sido los emigrados a América a lo largo de todo el siglo. Una cifra modesta comparada con las 3.076 personas emigradas en total desde las tierras de Valladolid a lo largo del siglo. El año de 1555 fue el gran año de la emigración americana en Valladolid; 205 vallisoletanos se embarcaron en esas fechas, cinco de ellos laguneros. Muchos de estos emigrados eran servidores de funcionarios y gobernantes de los territorios recién conquistados, para los que Valladolid representaba un punto neurálgico, pues era en la capital vallisoletana donde tenía fijada su sede el Consejo de Indias, órgano supremo de gobierno del Nuevo Mundo.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Ramera de pino para los tejares de la Cistérniga

La profusión de pinares en la comarca ha estimulado la fabricación de teja y ladrillo, que utiliza como combustible la ramera procedente del olivado de los pinos.Los hornos de teja y ladrillo de la Cistérniga muestran una gran vitalidad gracias a la abundancia de combustible procedente de los pinares próximos, sobre todo de los de Laguna. En 1656, Pedro de Chabarria, que poseía varios tejares en la Cistérniga, contrataba con vecinos de Laguna “...toda la leña de haces de ramera de pino que fuera necesaria para calentar los ornos de texas y ladrillo que se a de fabricar en dhos texares... para el año de la fecha... por lo qual el dho Pedro Chabarria a de dar y pagar doze ducados y medio por cada ornada de leña”.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Esplendor de pinares en Laguna

 

Las repoblaciones de pinares que se han venido realizando a lo largo de todo el siglo, y aún antes, pues ya en el XV nos consta la puesta en marcha de algunas de estas repoblaciones, han obtenido su fruto, a pesar de los furtivos (que, por cierto, también tienen que comer), y han convertido a nuestro municipio en una aldea verde.

Don Pedro de Medina acaba de publicar la segunda edición de su gran obra Libro de las Grandezas y Cosas memorables de España. Laguna ha merecido el honor de ocupar un lugar en la obra de este notable autor, que alaba los extensos pinares al sur de Valladolid, en especial alrededor de Laguna.

Ojalá esta reseña del Señor De Medina sea una ventana que dé a conocer Laguna en el mundo.

Valladolid, año de 1595.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar.


La Hermandad registra las casas de los vecinos

La fuerte demanda de madera de la Corte y los grandes nobles asentados en Valladolid está acabando con nuestra masa forestal y ha obligado a llevar a cabo importantes repoblaciones de pinos. Los leñadores furtivos de Laguna están siendo perseguidos con severidad ante la sospecha de hurtos en los pinares.

La excesiva explotación de nuestros montes, motivada por la desmedida demanda de madera y leña de la Corte, con todo su séquito y las numerosas casas nobiliarias que viven en torno a la monarquía, que cada vez con mayor asiduidad se establecen en la ciudad, está despoblando nuestros encinares. La situación en los últimos tiempos se ha agravado, y la falta de madera ha llevado a nuestros monarcas a dictar varias pragmáticas para repoblar nuestros campos. La repoblación con pinos se ha extendido de manera notable en los últimos años, de manera que nuestras tierras, antes bien tupidas de encinas y robles, están ahora poblándose de pinos, especie de crecimiento más rápido. Aún así, las talas, con licencia o sin ella, han seguido esquilmando los bosques, ante la demanda insaciable de la ciudad. Al tiempo presente, el Concejo de Valladolid, viendo la gravedad de la situación, ha prohibido firmemente la corta de arbolado sin expresa licencia en los montes de su jurisdicción, en especial en los de Laguna, Villanubla, Puente Duero y Viana.
Las repoblaciones se empiezan a hacer con asiduidad en todo el alfoz. En los alrededores de Laguna se ha llevado a cabo una replantación de pinos que en el año de 1500 no había sido aún completada, pero ante el riesgo de que los pequeños pimpollos fueran arrancados por los leñadores furtivos, el concejo se vio en la necesidad de protegerlos con guardas que vigilan permanentemente los incipientes pinares.
Pero a pesar de todas las medidas protectoras, la venta de leña por gentes furtivas se ha mostrado como un solvente medio de vida para los más humildes de nuestra localidad, habitada fundamentalmente por familias pobres. Las sospechas de estas prácticas han llevado a los alcaldes de la Hermandad a inspeccionar en el presente año de 1518 muchas casas de campesinos de Laguna, como igualmente lo han hecho en las de Puente Duero y Viana, para comprobar si en ellas ocultan madera de pino, procedente de las recientes repoblaciones, de las que antes de seis años está rigurosamente prohibido hacer leña.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar



Un palacio junto al Abrojo para ir a holgarse


Fue la reina Isabel la Católica quien primero tomó la decisión de encargar la construcción de un quarto de aposentamiento junto al convento de Scala Coeli del Abrojo. Se continuaba así una tradición ya anterior de establecer casas de alojamiento junto a los monasterios de las ordenes predilectas de nuestra monarquía: los franciscanos y los jerónimos, que permitieran el aposento cuando se pasaba de camino a otros lugares y para los momentos de retiro espiritual de nuestros reyes. Construida la casa del Abrojo, se encargó al padre guardián de los franciscanos que la custodiase mientras permaneciera vacía y que la reparase si fuera necesario, a cambio de la limosna que los reyes irían entregando a favor de la orden franciscana.
Aunque, según el cronista franciscano Francisco Calderón, fue Carlos I quien “...fabricó un palacio con cercado o parque muy ameno contiguo a este santuario y tribuna al Altar mayor”. Esta ampliación del anterior aposento real, realizada sobre los años 1550 y 1554, por iniciativa de Felipe II, siendo aún príncipe, fue costeada con 2.000 ducados a cargo del mercader R. Archaioli. El propio Felipe II amplió notablemente el recinto con la compra y repoblación de las tierras circundantes que iban “...desde la esquina camino del cercado de la casa real hasta la puente que dicen de Boecillo y hasta el río Duero...”, que pasaron a denominarse Bosque Real del Abrojo, con una cabida de152 obradas.
La casa y Bosque Real del Abrojo fue visitado por nuestros monarcas en numerosas ocasiones. Los Reyes Católicos se alojaron allí en el año de 1475, según afirma Galíndez de Carvajal en su Memorial; pero debieron de estar también en otras ocasiones posteriores. Carlos I permaneció allí antes de ser coronado, en 1517; y después volvió con cierta asiduidad, si consideramos la afirmación del franciscano Calderón quien informa de este rey que se retiraba al Abrojo “... muchas veces, singularmente las quaresmas a meditar lo caduco de la vida humana”. Felipe II siguió la tradición de sus deudos visitando en varias ocasiones el lugar, una de ellas muy señalada, pues fue con ocasión de la muerte de su esposa, María de Portugal, por cuyo motivo permaneció en el Abrojo retirado durante tres semanas. Corriendo el año de 1592, cuando acudía a las cortes de Tarazona, Felipe II paró en el Abrojo; Enrique Cock, un arquero de su guardia da la siguiente crónica: “...vino a dormir en el Abrojo, donde hay un monasterio devotísimo de los descalzos de San Francisco, y allí está pegado un palacio y recreación de los reyes de Castilla, cuando quieren yr a holgarse fuera de Valladolid. El sitio es muy alegre por estar sobre el Duero y tener muchos pinares, abundantes de toda caza”.
En el siglo XVIII, la familia real ha dejado ya de utilizar el Bosque como lugar de esparcimiento. Sus terrenos son arrendados para pastos. Diferentes carreteros de la Cabaña Real lo tenían arrendado en 400 reales anuales a mediados de dicho siglo.
Suprimido el convento en 1823, Fernando VII, con su mujer María Josefa Amalia de Sajonia, lo visitó en 1828.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


El Principe Carlos, nieto de los Reyes Católicos, visita el Abrojo antes de ser coronado

Procedente de Flandes, con 17 años de edad, ha querido conocer el convento franciscano de Laguna, tan venerado en vida por su abuela, la reina Isabel, antes de entrar en Valladolid, donde espera ser proclamado como nuevo rey de Castilla.
Ya el tiempo entraba en el invierno cuando el príncipe Carlos mandó aparejar gran flota de navíos y se hizo a la vela, partiendo de las tierras de Flandes para desembarcar en Villaviciosa. Desde allí, inició camino en dirección a Valladolid, donde había de ser proclamado rey por las Cortes. Corría el año de 1517, y al llegar a tierras de Mojados, mandó enviar carta al Cardenal Cisneros para que acudiese a su encuentro a fin de poder recibir consejo del prelado en lo tocante a su futura misión como rey de las tierras de España. Pero al cardenal, luego que recibió la carta del príncipe Carlos, le entró tan recia calentura que falleció, entregando el ánima a Dios, que la crió en Roa. Tras la parada en Mojados, donde recibió a los de su Consejo, con quienes preparó las cortes que habían de celebrarse a su llegada a Valladolid, partió en dirección al convento del Abrojo, al pie del Duero, donde permaneció varios días en la casa real que allí disponen los reyes castellanos, hasta que el recibimiento estuvo bien preparado en Valladolid. Por fin, partió para la ciudad, donde fue acogido con todos los honores por los Grandes de Castilla, la Chancillería, prelados de la Iglesia y el Consejo Real.
La visita de la familia real al convento franciscano del Abrojo ha venido a confirmar el fervor que hacia la orden franciscana profesan nuestros monarcas, especialmente patente en vida de la reina Isabel, abuela de Carlos, quien mandó construir una modesta edificación junto al Abrojo para poderse alojar junto a los franciscanos cuando la corte se acercaba a Valladolid.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Los vecinos ponen sus carretas para construir un puente sobre el Duero

 

Con fecha 12 de mayo del presente año de 1512, el Concejo y Justicia de Valladolid han acordado y ordenan a los pueblos de Laguna, Herrera y Boecillo sacar sus carretas y ponerlas a disposición de los maestros de obras que dirigen la construcción del puente de piedra que se está levantando sobre el Duero, en el ángulo de la parte Este del Bosque del Abrojo, junto al río.
Los vecinos que dispongan de carros los pondrán al servicio de la obra, por ser de utilidad del común, estando como están los mencionados pueblos sometidos a la jurisdicción del Concejo de Valladolid.
Los carros se encargarán de transportar la madera y leña necesaria para quemar en las caleras que se han preparado en las inmediaciones de Boecillo, donde se fabricará la cal necesaria para la argamasa que ha de fraguar los materiales del puente.
El arquitecto que ha planificado el puente es el maestro Bartolomé de Solórzano, uno de los introductores en Castilla del estilo constructivo hispano flamenco y director de las obras de la catedral de Palencia. En 1504, Solórzano ya se encontraba en Valladolid con el encargo de hacer las trazas del puente sobre el Duero, a la altura del Bosque del Abrojo.
En carta dirigida por los reyes a la ciudad de Valladolid, ordenan a los regidores se le acomode en la ciudad pues “...tomo a su cargo de hazer la puente de bohesyllo.”
No será el primer puente que pone en comunicación directa las aldeas de Laguna y Boecillo. Hubo otro puente anterior, seguramente destruido por las frecuentes crecidas, cuyo principal artífice fue don Joan Arias del Villar, obispo de Segovia y Presidente de la Chancillería de Valladolid, “...que le edifico y dio para la puente de Boecillo.” Este puente pudo ser una reconstrucción de otro aún más antiguo que se refería en una donación hecha al convento del Abrojo por Rui Peres en 1416 de una tierra junto al puente de madera sobre el Duero.
El nuevo puente, que reabrirá una importante vía de comunicación entre Valladolid y las ciudades del sur de Duero, constará de un piso de madera asentado sobre vigas y tirantes, que a su vez se sustentarán sobre recias ménsulas de piedra encastradas sobre machones o pilares también pétreos.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


66 laguneros ponen sus armas al servicio de la corona

En convocatoria pregonada por todas las tierras de Valladolid, a muy altas y entendidas voces, efectuada por el corregidor Alonso Ramires de Villaescusa por mandato de los reyes, fueron apremiados los vecinos a acudir con las armas de que dispusieran a fin de dejar constancia de las mismas en un alarde a celebrar el dieciocho de octubre del presente año de 1503.
Acudieron al alarde 66 vecinos de la aldea de Laguna, con sus armas, que declararon ser las que poseían y no otras. Quedó así establecido un censo de armas en nuestra aldea que, una vez realizado el recuento total, reflejaba los siguientes números: 30 espadas, 26 lanzas y 10 ballestas. Algunos vecinos acudieron con más de un arma, aunque la gran mayoría se presentó con una sola. Aparte de las reseñadas, también quedaron registrados un puñal, dos dardos, dos casquetes, y diferentes tipos de escudos, en concreto, un broquel y un pavés. Entre todos los vecinos del pueblo, cabe hacer una reseña singular en Andrés Herrero, de cincuenta años de edad, el lagunero mejor armado de cuantos acudieron; se presentó con espada, broquel y casquete. Por su parte, Francisco de Laguna y Andrés de Santiago lo hicieron armados de espada y ballesta. Mención especial también para Diego Peres, el lagunero de mayor edad de cuantos se dieron cita en el alarde: sesenta años.
Finalmente, fueron 2.514 los vecinos procedentes de todo el alfoz de Valladolid, incluidos los 66 de la aldea de Laguna, los que acudieron al alarde con sus armas, entre las que destacaron por su número las 826 espadas, 806 lanzas y 209 ballestas presentadas.
Según ley antigua, los vecinos están obligados a prestar su servicio de armas en la hueste concejil, integrándose en cuadrillas, conformando cada uno de los pueblos del alfoz una de esas cuadrillas, cuyo armamento, que cada vecino custodia en su propia casa, ha de ser revisado periódicamente, como en el presente alarde.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Los más antiguos alcaldes de Laguna

 

Alphonso Fernández y Velasco Sánchez son los primeros alcaldes de los que tenemos noticias en los documentos. “...En veinte y zinco dias de el mes de agosto de el año de 1465 ante Juan Alonso, clerigo y cura de dicho lugar de Laguna... se juntaron el conzexo, alcaldes y hombres buenos de dicho lugar...... llamados a campana repicada, segun que lo havian de vso y costumbre, y estando presentes Alphonso Fernandez e Velasco Sanchez, alcaldes de dicho lugar... hizieron grazia, zesion, donacion... de una tierra... en dicho convento e religiosos de dicho monasterio...”

Si nos atenemos a las actas de nombramientos, no aparecerá noticia documentada hasta 1497. Como aldea dependiente de Valladolid, Laguna ha de jurar sus cargos de gobierno ante el corregidor de la ciudad, según ley y costumbre de mucho tiempo atrás. Así lo hicieron Juan González y Pero Velasco, primeros alcaldes de los que se tiene noticia en las actas escritas que el Regimiento de Valladolid dio inicio en el año de 1497.

“En primero día del mes de Abril Andres de Santiago, vezino de Laguna, lugar desta dicha villa, dijo que por quanto en el dicho concejo por los ombres buenos del dicho lugar avian sido nombrados por alcaldes Juan Gonçalez e Pero Velasco, vezinos del dicho lugar, que él en nonbre del dicho concejo los presentava e presento ante el corregidor desta villa los dichos Juan Gonçales e Pero Velasco por alcaldes por este anno de XCVII, para que dellos tomase e rescibiese juramento, segund que en tal caso se acostunbra tomar e, tomado, les diese poder para usar de los dichos oficios.

De los quales, dichos, Juan Gonçales e Pero Velasco, fue rescibido juramento en forma devida de derecho, segund es costumbre, e çetera. E fueles dado poder para usar de los dichos oficios por este anno fasta en quantya de çiento e çinquenta maravedis entre partes, e en las rentas reales e conçegiles en qualquier quantya, e para fazer averiguaciones e proveer de tutelas e curadurias, e cetera.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


El Abrojo se hace presente en los testamentos de los laguneros

El caso de Esteban Pérez, párroco y beneficiado de la iglesia de Santa María de la Asunción, es uno de los más significativos. Esteban Pérez, en su testamento firmado en el año de 1485, mandó para el día de su entierro “...den de comer e de beber a todos quantos lo quisieren tomar pan e bino e carne segun lo ofreziere el dia porque rrueguen a Dios por mi anima”; ofrecimientoque se repetía para la celebración del cabo de año;dejó además en su testamento del mencionado año de 1485, entre otros donativos, 10.000 maravedís para la construcción de un retablo y altar en la iglesia y diez treintanarios, para cuyos gastos dejaba 3.000 maravedís,“...e que lleben pan e bino e zera a la dha iglesia por mi anima ”. La casa del Abrojo, desde luego, recibe un trato privilegiado en el testamento: 10.000 maravedís, “...e que en todo el año siguiente de mi finamiento tengan cargo de dezir una misa cantada...”. Además, manda se de a los frailes del Abrojo, el día de su enterramiento, “...una carga de pan cozido o en trigo, qual mas quisieren los padres del Abrojo, e tres carneros e seis cantaras de bino... porque los padres del monesterio rueguen a Dios por mi anima”.Y para su acompañamiento en el entierro, que no falten los franciscanos: “... suplico e pido por merzed a los dhos padres bicarios e conbento del dho monesterio del Abrojo que por el dia de mi enterramiento e a las onras bengan todos los mas frayles de misa que benir pudieren...e que digan una bigilia en el dicho monesterio con su misa cantada solemne e se den a los dichos padres mill marabedis”. Tampoco ha de faltar el treintanario: “...item mando que digan por mi anima en el dicho monesterio del Abrojo un treintanario rebelado e que den a los padres... por le dezir, mill e doszientos marabedis”.

Pareciéndole aún insuficiente, el padre Pérez manda fundar una capellanía perpetua en la iglesia parroquial de tres misas cada semana “... e mando para la dha capellania e para que sea dicha para sienpre jamas e nunca perezca todas las tierras de pan llebar que yo tengo e poseo en los terminos de Valladolid e de Laguna para sienpre jamas...”. Y para su buena administración, dejará al concejo como patrón, para que nombre cada año un capellán. Asigna finalmente, entre otras partidas significativas, cantidades destinadas para“...que bistan seis frayles de misa del Abrojo, dando a cada uno de ellos un habito” ; y así mismo, otra cantidad para vestir a siete pobres de Laguna, seis hombres y una mujer.

Serán frecuentes también en los testamentos los encargos de misas y el vestir a los difuntos con hábitos franciscanos; así lo podemos comprobar en los testamentos de Ana Macarén y Ana Muñoz Fraile.

Ana Macaren mandaba en su testamento, en el año 1578, “...que en el monasterio del abroxo se digan beynte y cinco misas por mi anyma...”;y para decir las dichas misas “... se les de a los frayles una libra de cera y lo demas se pague de mis bienes...”. Por su parte, Ana Muñoz Fraile mandaba, en 1723, “...que se me entierre con el abito de San Francisco del conbento del abroxo y que asistan a mi entierro quatro relixiosos de dho combento y que bengan a decir missa por mi anima y se de limosna de tres fanegas de trigo el agosto que biene...”

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Enrique IV amplía las mercedes a Laguna

La nueva carta de privilegios ha sido otorgada en Valladolid, la ciudad que viera nacer a Enrique IV, en las calendas de abril de 1466. Su contenido, al que ha tenido acceso el Cronicón, da su comienzo con la habitual declaración de intenciones:

“...Por azer uien y merced al conzejo alcaldes e omes buenos del dicho lugar de laguna que es zerca de la mui leal uilla de valladeolid e a cada uno de uos e porque el dicho lugar sea siempre uien poblado e mas noblecido,...”

La influencia que ha tenido el establecimiento del convento franciscano del Abrojo en las proximidades de la aldea, así como la generosa caridad de los laguneros hacia los frailes han sido incuestionables a la hora de conseguir los privilegios, y así lo expresa nítidamente el rey:

“ ...e otro si por azer limosna a los deuotos rreligiosos vicarios y frailes y conuento de la casa del Abrojo a quien tengo singular devocion e auido acatamiento e como por las continuas e grandes limosnas e ayudas e proueimientos que bos el dicho conzejo e omes buenos del dicho lugar de lagunaabedes fecho e facedes de cada dia a los dichos deuotos frailes ellos an seido y son mas esforzadosa seruir a dios e perseuerar en su religion e obseruancia en que an fasta aqui viuido e uiuen,...”.

Igualmente, el apoyo incondicional hacia Enrique IV de las gentes de Valladolid y su tierra en sus enfrentamientos con facciones nobiliarias contrarias a la monarquía han movido al rey a compensar de alguna manera dicha lealtad:

“...e abiendo otro si consideracion a los grandes daños y rrouos y perdidas que auedes rreciuido e recibides continuamente desdelos tiempos que las guerras se leuantaron en estos mis rreinos especialmente en la comarca e zerca de la dicha uilla de ualladeolid e como por razon de ser segun que es el dicho lugar de laguna puesto y situado tan cerca de la dicha villa de ualladeolid a seido y es cosa necesaria de auer y rresciuir bosotrosmayores daños y trauajos de buestras faciendas y personas...”

No olvida Enrique IV la carga que supone para los vecinos la continua presencia de la corte por estas tierras:

“ ...los quales dichos daños mayormentese uos an recrecido e recrecen por la gran continuación que el rrey don Juan mi señor y Padre... e io tubimos e yo tube en la dicha villa de ualladeolid y en su comarca y en alguna enmienda e remuneracion de todo lo susodicho y de otros señalados servicios que me auedes fecho e fazedes de cada dia de que me io he y ttengo por uien seruido de vosostros e queriendo acrecentar el honor y poblacion del dicho lugar y las viuiendas y faciendas de los que en el dicho lugar uiuen e moran e porque otros tomen ejemplo e se ofrezcan a me seruir e amar con toda lealtad y fidelidad e ansi mesmo a los rreies que despues de mi vinieren..”.

Los privilegios liberan a los laguneros de todo tipo de impuestos emanados de la monarquía,ya sean en moneda, en especie o en servicios, como así se expresa en la carta:

“...ttengo por uien y es mi merzed y uoluntad y mando que este presente año de la data desta mi carta y dendeen adelante en cada un año para siempre jamas a todos los uecinos y moradores de qualquier ley o estado o condicion que sean que uiuen y moran e viuieren y moraren de aqui adelante dentro del cuerpo y muros del dicho lugar de laguna seades y sean francos, libres y quitos y esentos de pedidos e monedas que io suelo echar y repartir en mis rreinos en todos los años y tiempos que io y los rreyes que bengan despues de mi y que rreinaren en estos rreinos de castilla y de leon nos quisieremos seruir y siruieremos en los nuestros rreinos y señorios por qualesquier causas y rrazones que a ello nos mueban ordinarias y necesarias utiles y uoluntarias de quales quier natura y calidad o condicion que sean...”

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


Juan II manda reservar Castillejo para cazadero real

Álvaro de Herrera, propietario de las tierras de Castillejo, abundantes en caza y arbolado de todo tipo, ha recibido poder de Juan II para vedar el término de su propiedad y reservarlo para el rey, aficionado a la caza, contando así apenas a legua y media de su palacio de Valladolid con un lugar privilegiado para su esparcimiento. La carta entregada a Álvaro de Herrera en 1447 reza de este tenor:

“Sepades que yo soy ynformado que en la cassa fuertte que dizen del Casttillejo que es termino de la dha villa de Valladolid la qual es de Alvaro de Herrera mi guarda e vassallo e rrejidor de la dha villa de Valladolid ay cierttas huerttas e sottos e pinar... y ay muchos arvoles assi de leña como de llevar frutto como para madera... y assi mismo ay muchos conejos e lievres e perdizes e en el dho rio mucho pescado; lo qual todo es mi merzed que de aqui adelantte se guarde que ninguna ni algunas personas no cortten los dhos arvoles ni cazen las dhas lievres e conejos e perdizes ni pesquen en el dho rio que a la dha cassa es anejo, ni pazcan en el dho termino con sus ganados por que cada e quando io fuere a la dha villa de Valladolid e a mi merzed plugere de ir a la dha cassa a tomar gasajado e deporte... alle las dhas huerttas e sottos povlados e los dhos conejos e lievres e perdizes para cazar,por que vos mando a todos y cada uno de vos en vuestros lugares e jurisdiziones que luego que con esta cartta fueredes requeridos, fagades pregonar puvlicamente por las plazas e mercados e otros lugares acostumvrados de esas dhas villas e lugares que ninguna ni algunas personas no sean osadas de corttar en los dhos sottos e pinar ninguno ni algunos arvoles assi de llevar frutto como de ottras naciones ni lo pazcan con sus ganados e vestias ni coman ni cazen los dhos conejos e lievres e perdizes...”

Las penas a los infractores irán desde los 60 maravedís por la primera vez que incumplieran la orden, con la pérdida de sus herramientas, sogas, galgos y podencos que llevaren, hasta 600 maravedís por la tercera vegada.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar


 

El Conde de Urgel dona la iglesia de Laguna a la abadía de Valladolid. Año 1135


El acto de donación fue realizado de común acuerdo con su esposa, doña Elvira Rodríguez, según se hace constar en el documento (... Ego Ermengaudus Vrgelensis Comes una cum conjuge mea Eluria Rodríguez ficimus cartulam dona-cionis...) y en el mismo se otorgó derecho no sólo sobre la iglesia de Santa María, sino también sobre la ermita de San Miguel y sobre cualesquier otra que en un futuro se pueda construir en el mismo término ( ...in Laguna Ecclesias Sancte Marie et Sancti Michaelis et omnes Ecclesie, que ibi fuerint constructe.).
El ánimo que ha llevado a los señores de Valladolid a tan magnánimo acto no ha sido otro que el amparo y salvación de sus almas, como así consta en el escrito, que reza lo siguiente: ...para que sirva de remedio a nuestras almas y a las de nuestros parientes, y nos alcance el paraíso.(...et propter remedium animarum nostrarum uel parentum nostrorum, et in aquisicione paradisi...).
Con esta donación, fechada en siete de septiembre de las calendas de 1135, la abadía de Valladolid, regida al presente por el abad Harveo, segundo en la historia de esta abadía desde la fundación del honorable conde Pedro de Ansúrez, se fortalece con nuevos derechos tributarios, pues los vecinos de Laguna tendrán que entregar los diezmos y primicias de cada año a Santa María la Mayor de Valladolid, casa madre regida por el mencionado abad.

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El abad de Valladolid y el obispo de Palencia se disputan la iglesia de Laguna.Año 1200


El corriente año de 1200, siendo 18 de mayo, se ha llegado finalmente a un acuerdo entre las partes litigantes respecto a los derechos sobre la iglesia de Laguna, que ya había sido donada en el año de 1135 por el conde de Urgel, Don Armengol, a favor del abad de Valladolid, lo cual implicaba apropiarse de los derechos de recaudación de los diezmos de los vecinos de Laguna y la obediencia espiritual de sus clérigos al abad. Sin embargo, parece que han seguido prevale-ciendo ciertos derechos antiguos del obispado de Palencia, al cual pudo vincular el insigne conde Ansúrez las fundaciones religiosas de sus feudos, atendiendo a la prevalencia del obispado palentino sobre la abadía vallisoletana. De esta manera, se ha creado una confusión de competencias que ha hecho que las disputas entre las dignidades de ambas iglesias se hayan venido sucediendo a lo largo de todos estos años, por lo que han estimado que es llegado el momento de poner en claro sus diferencias y resolverlas definitivamente. Así, Alderico, obispo de Palencia, y Pedro, abad de Valladolid, han reconocido como árbitros compromisarios a Iohanne, archidiácono de Palencia, al magistral Lanfranco, también de Palencia, y al prior Almerico y al magistral Iohanne, ambos de Valladolid, además de otros compromisarios.
El laudo final, que reconocen las partes, establece que el abad de Valladolid posee la jurisdicción de la iglesia de Santa María de Laguna de Duero en virtud de donación hecha por el conde de Urgel en la referida fecha de 1135; sin embargo se acepta también el derecho del obispo de Palencia a percibir la tercera parte del diezmo que recauda la iglesia, como posesión legítima por derecho anterior.
Quedan pues repartidos los derechos sobre nuestra iglesia entre ambas dignidades.

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250 monedas de oro pagan los abades vallisoletanos por los derechos sobre Santa María de Laguna. Año 1200


La controversia sobre la jurisdicción de la iglesia y ermitas de Laguna ha durado toda la centuria del XII. En las sesiones celebradas en mayo de 1200 para dirimir el asunto, junto con los de otras iglesias también en conflicto, como las de Boecillo, Santovenia, Villanubla y Viana, hubieron de considerarse los argumentos esgrimidos por el abad Pedro de Valladolid y por el obispo Alderico de Palencia. El abad de Valladolid argumentaba que los vallisoletanos habían comprado hacía ya tiempo la villa junto con sus iglesias (...homines Ualleoleti emerant Uillam cum Ecclessiis,...) al obispo Raimundo de Palencia, razón suficiente para mantener a Laguna bajo la jurisdicción de la abadía. Concreta más el abad, afirmando que el Concejo de Valladolid había entregado 250 áureos al referido Raimundo por la compra de la iglesia de Laguna (...Adiecit etiam Abbas quod concilium Ualleoleti dederat pro transactione pro Ecclesia de Laguna CCL aureos Episcopo Raimundo...), hecho que el actual obispo, Alderico, negó en todo momento, no reconociendo tal pago y reafirmándose en sus trece, pues, aunque hubiera existido compra, no podía la iglesia de Palencia verse privada de sus derechos de jurisdicción.
En todo caso, parece que la controversia no quedó completamente cerrada, pues 76 años después, Doña Violante, reina de Castilla y de León, expide un privilegio a favor de la abadía de Santa María la Mayor de Valladolid en el que confirma la donación de la iglesia de Laguna con sus diezmos por el de Urgel, ...Et porque esto non venga en dubda, mandevos dar esta mi carta abierta, seellada con mi seello... Y ya de paso, nos hace saber Doña Violante que el disfrute de los diezmos de Laguna son para su clérigo, Pedro Aznarez, chantre de Valladolid ....que lo toviesse por en todos sus dias. (15 de marzo de 1276).

 

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El rey Alfonso IX de León acampa con sus huestes en las tierras de Laguna. Año 1217.


La proclamación de su hijo Fernando como rey de Castilla no le ha hecho ninguna gracia al rey de León, Alfonso IX, quien se considera con derechos sobre Castilla. Ya había dejado entrever sus pretensiones al trono castellano con el enlace celebrado con doña Berenguela, hija del rey castellano, en 1197. Su respuesta a la coronación de Fernando ha sido inmediata: marchar hacia Valladolid, a la sazón sede de la Corte de Castilla, y realizar una demostración de fuerza que amedrente a doña Berenguela y le haga dar marcha atrás en su inesperada decisión de entregar el trono castellano, heredado de su fallecido hermano, Enrique I, al hijo habido con el rey leonés. Fernando ha sido coronado como el tercero de Castilla con ese nombre en el corriente año de 1217.
Tras atravesar la tierra de Campos, Alfonso IX de León estableció un primer campamento en las tierras de Arroyo, para cruzar posteriormente el Pisuerga y establecer sus huestes en la villa de Laguna, donde esperó unos días. Berenguela le envió entonces dos obispos, Mauricio de Burgos y Domingo de Ávila para hacerle desistir de su intento. Alfonso no escuchó a los obispos, pero Valladolid se mantuvo firme y Alfonso, finalmente, levantó el campamento y partió de Laguna en dirección a Burgos, para retirarse definitivamente a sus tierras de León sin haber conseguido apenas unos castillos.

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El venerable franciscano padre Villacreces funda con fray Pedro Regalado un eremitorio en una huerta del Abrojo. Año 1415.


Tras haber fundado el eremitorio de la Aguilera, once años atrás, el reformador franciscano Pedro de Villacreces, junto con su discípulo predilecto, fray Pedro Regalado, visitaron Laguna en busca de un lugar donde fundar un segundo eremitorio con la piadosa intención de extender la reforma franciscana que Villacreces había iniciado tiempo atrás. La elección de Laguna no ha sido casual, pues obedece a la existencia de unas propiedades que un pariente del reformador, vecino de Valladolid, don Álvaro Díaz de Villacreces, posee en este término, junto al río Duero, en la zona conocida como el Abrojo, así denominada por la abundancia de esa molesta planta espinosa. La huerta en cuestión ha sido donada generosamente por el mencionado pariente del reformador. La donación ha sido otorgada ante el escribano público de Laguna, Diego Pérez, en escritura firmada por el padre Villacreces en cinco de febrero del año de 1415, "...para que hiziese en ella hermita y oratorio y otros edifizios en que morasen el dicho Fr. Pedro de Villacrezes y los frailes que pusiese en su vida; y después de ella fuese siempre de frailes de la dicha horden de San Francisco..."
Entre las condiciones estipuladas por el donante de la huerta en el documento público, figura la de que el padre Villacreces y los frailes que habitarán el eremitorio que ha de fundarse encomendarán a Dios perpetuamente a Don Álvaro de Villacreces. Igualmente, ha quedado estipulado que ni el prelado del futuro convento del Abrojo ni sus sucesores podrán vender, trocar, donar ni enajenar el terreno; y si en algún tiempo se llegase a abandonar por los religiosos, será el concejo de Laguna, a través de "dos hombre buenos", quien se encargará de la administración del mismo.
La fundación del nuevo eremitorio ha tenido su efecto en el año de gracia de 1.415, reinando en Castilla nuestro monarca Juan II. El nombre con el que conocerán los siglos venideros este santuario será el de Santa María de Scala Coeli del Abrojo.

 

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El Regalado obra un sorprendente milagro para socorrer a una viuda de Laguna.


Gran perplejidad ha causado a los laguneros la noticia que corre de boca en boca sobre la conversión de una cesta de pan y carne en un manojo de rosas, milagro obrado por fray Pedro Regalado.
La ausencia de lluvias, que ha malogrado la última cosecha, unida a los grandes fríos y hielos que ha traído el invierno, han hecho muy difíciles las condiciones de subsistencia de los humildes jornaleros laguneros, que tras las vendimias, apenas encuentran labradores que les contraten. La falta de medios ha llevado a muchos de esos jornaleros y pobres de solemnidad a acudir a las puertas del Abrojo, donde son socorridos por los franciscanos del convento.
Tras enfermar el fraile encargado de la portería del Abrojo, el propio Regalado se ha hecho cargo de atender a los numerosos indigentes que, procedentes de Laguna, Puente Duero y Boecillo, se están acercando hasta el convento en este crudo invierno. La afluencia ha llegado a ser tan grande que se ha llegado a temer por la disponibilidad de alimentos para socorrer a todos los que llegan, por lo que el Regalado ha optado por recortar las raciones de los propios frailes, e incluso ha pedido a los religiosos enfermos que no se excedan en las comidas.
Entre los indigentes que acuden a diario al Abrojo, figura una humilde viuda, con tres criaturas, a la que fray Pedro Regalado reserva todos los días las porciones de carne que dejan los enfermos del convento.
La predilección del Regalado por esa desamparada viuda y sus tres pequeños hijos ha desatado algunas murmuraciones entre los frailes, que andan muy descontentos con las economías que introduce fray Pedro en el convento. Esas murmuraciones se han convertido más recientemente en quejas, que han sido dirigidas al fundador, el padre Villacreces. No hace muchos días, estando algunos frailes transmitiendo sus quejas a Villacreces, vieron cómo el Regalado cruzaba el claustro del convento en dirección a la portería con una buena porción de carne y pan para socorrer a la viuda y a otros pobres. Salieron entonces a su encuentro Villacreces y los religiosos, y advirtiendo que traía recogida y muy abultada la falda del hábito, le detuvo el padre Villacreces, preguntándole por aquello que llevaba oculto, a lo que el Regalado contestó: "Llevo rosas para unos pobres enfermos que las necesitan para su curación". Villacreces no pudo creerse aquella respuesta, pues no era posible que en pleno y frío invierno pudieran encontrarse rosas en estas tierras, por lo que le mandó que las arrojara al suelo; fue entonces cuando los asombrados franciscanos vieron desprenderse del hábito del Regalado numerosas rosas frescas y fragantes, en las que se habían convertido el pan y la carne.
Con aquel milagro, comprendieron los frailes lo infundado de sus recelos, y la santidad de su venerable hermano.

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Los vecinos donan un prado a los franciscanos por las buenas obras recibidas

El prado y tierras linderas con la huerta del convento del Abrojo, compradas años atrás a Álvaro Díaz de Villacreces por el concejo de Laguna, han servido para testimoniar el agradecimiento de los vecinos a la reforma franciscana por los beneficios y buenas obras recibidas desde su fundación en 1415.
En 1465, ante Juan Alonso, cura del lugar de Laguna "... se juntaron el concejo, alcaldes y hombres buenos de dicho lugar... llamados a campana repicada, según que lo habían de uso y costumbre, y estando presentes Alphonso Fernández y Velasco Sánchez, alcaldes de dicho lugar... y otros hombres buenos, vecinos de dicho lugar... acatando los beneficios y buenas obras que habían recibido de el convento de padres religiosos de San Francisco de el Abrojo...... y por servicio de Dios y que rogasen por ellos y por los ausentes y por los que de ellos descendiesen y por aquellos de quienes eran en cargo, en sus oraciones, y por otras buenas obras que entendían recibir de allí adelante, de más de las que habían recibido, que eran de cada día y que no podrían satisfacer, de su propia voluntad... hicieron gracia, cesión, donación, traspasación, buena, mera, pura, y no revocable... de una tierra suya propia, que tenían a donde decían el Secadal, en que había hasta 30 obradas...
"

El Cronicón de Laguna; J. Palomar.

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Pedro Regalado cruza las aguas del Duero flotando sobre su manto


En el tiempo que fray Pedro Regalado lleva ejerciendo su oficio de devoto servidor de la fe católica dentro de la orden franciscana, no ha parado de crecer su fama, debido a las obras maravillosas que la gente humilde le atribuye. El último acto que se le adjudica parece emular los milagros de nuestro Señor Jesucristo por el desafío de las fuerzas naturales que entraña.
El suceso ha parecido obedecer a la actitud recelosa de los propios hermanos del Abrojo, molestos, al parecer, por el fervor cada vez mayor que el Regalado suscita entre los fieles cristianos de las poblaciones circundantes. Ese recelo llevó a los franciscanos del Abrojo a poner a prueba la supuesta santidad del fraile de la Costanilla. Los desconfiados frailes se pusieron de acuerdo para dejar al Regalado abandonado junto con otro compañero al otro lado del Duero, en los encinares del monte de Boecillo. Aquellos montes quedaban al otro lado del río y los franciscanos solían cruzar con una barca para cortar la leña que necesitaban para la vida diaria del eremitorio. En esta ocasión, estando en la corta de leña en los mencionados montes, sonó la campana del convento, pues era llegada la hora del refectorio. El Regalado y su compañero, al oír la campana, abandonaron su trabajo y se dirigieron con diligencia a la orilla del río, donde debía de encontrarse la barca; pero al llegar, comprobaron que el resto de frailes ya habían cruzado y que la barca había sido amarrada al otro lado. A pesar de las voces que dieron por ver si podían ser amparados por los otros hermanos, no fueron escuchados, pues los otros frailes se hallaban ocultos al otro lado, en la espesura de la ribera, observando las reacciones de sus víctimas. El Regalado y su compañero siguieron dando voces, y en vista de no hallar sino silencio a sus demandas, fray Pedro invitó a su compañero a pasar al otro lado sobre su manto para llegar a tiempo y cumplir con el refectorio. El otro religioso no pudo sino asustarse por la extravagante propuesta de su compañero y, naturalmente, rehusó. Pero el Regalado, pleno de fe, no se echó para atrás; se santiguó, tendió el manto sobre las aguas, se colocó sobre él y, tranquilamente, cruzó hasta la otra orilla, ante la estupefacción de su compañero, y de los frailes que le observaban al otro lado. Los hermanos ocultos, presa del miedo y el arrepentimiento, salieron al encuentro del Regalado, tras el portentoso suceso, pidiendo perdón por su vergonzosa conducta.

El Cronicón de Laguna, J. Palomar

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La escalera del cielo

Cuentan los frailes franciscanos del Abrojo que el fraile de la Costanilla, Pedro Regalado, se sumía en unos profundos éxtasis nocturnos que lo envolvían en un sobrenatural resplandor. Y mientras permaneció en el Abrojo, muchas noches se veía una brillante columna de luz a modo de escala que resaltaba sobre el fondo del cielo, bajando hasta el convento, por donde nuestro fraile veía descender al seráfico fundador de la orden franciscano, San francisco de Asís, quien tras bendecir al humilde convento reformador, ascendía de nuevo por tan celestial escalera entre un coro de ángeles que lo envolvían. Y así, desde aquellos primeros tiempos del venerable fraile de Valladolid, se le ha denominado al eremitorio convento de Scala Coeli, por aquella mística unión de la casa franciscana con el cielo por tan espiritual escala.

El Cronicón de Laguna, J. Palomar


Fray Pedro Regalado se hace cargo de la prelacía del Abrojo y obra un nuevo portento


Por ausencia del padre Villacreces, fundador de los eremitorios de la Aguilera y del Abrojo, que se dirige a Costanza, comisionado por la orden franciscana para participar en el concilio que desde el año de 1.414 permanece congregado en la citada localidad, Fray Pedro Regalado ha sido nombrado prelado de ambas comunidades mientras dure la permanencia del padre fundador en dicho concilio de Costanza.
La natural modestia del Regalado, le hizo rehusar inicialmente el encargo de la prelacía, pero vista la rotunda voluntad de su maestro Villacreces para que aceptara, el Regalado no ha podido negarse.
El extremado celo con que fray Pedro lleva todos los asuntos de la regla franciscana, y la distancia de no menos de 14 leguas que separa la Aguilera del Abrojo, parecen haberle creado gran inquietud al fraile de Valladolid, por no poder atender sus obligaciones en las dos comunidades de continuo. Especial preocupación le ha venido causando la celebración del capítulo que todos los viernes tienen establecidas las dos comunidades para hacer pública manifestación de sus culpas y pecados.
La asistencia al capítulo de culpas de cada viernes en ambos eremitorios ha desembocado en un nuevo suceso portentoso del fraile de la Costanilla. Según aseguran los propios frailes, en uno de los viernes en que acababa de asistir a capítulo en la Aguilera a primera hora de la mañana con los hermanos del eremitorio, quiso asistir de inmediato al Abrojo, donde también a primera hora de la mañana, aunque con una hora de retraso, se había de celebrar capítulo como de costumbre. La sorpresa de los frailes del Abrojo debió de ser grande cuando lo vieron apare-cer por la puerta a punto de iniciarse su capítulo semanal. Comprendieron enseguida que se trataba de un nuevo hecho portentoso del Regalado, pues ninguna ley natural permitía recorrer aquellas 14 leguas que separan los dos eremitorios en una hora poco más o menos, como lo acababa de llevar a cabo Pedro Regalado.

El Cronicón de Laguna, J. Palomar

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Las duras condiciones de vida de los frailes del Abrojo


Siendo ya prelado de los dos eremitorios fundados por el padre Villacreces, Pedro Regalado ha establecido unas constituciones que regulan la vida de los franciscanos de los dos conventos para mejor acercarse a lo que significó la vida de pobreza y santificación del gran padre fundador de la orden, Francisco de Asís.
De esta manera, el Regalado ha establecido que los hábitos de los religiosos sean de sayal basto, de lo que usa la gente más humilde, y que los paños menores sean del mismo sayal o de cáñamo tosco.
La carne ha de ser reservada sólo para los enfermos.
Los frailes moradores de la casa han de guardar perpetuo silencio, de modo que en ningún tiempo hablen unos con otros, sino algunos días de fiestas notables, como son las pascuas, en las cuales se juntarán dos horas a conversación espiritual. Y el que quebrantare el silencio se pondrá una mordaza .
Todos los días trabajarán los religiosos una hora en cavar la huerta, cortar leña o traer agua, y todas las noches se juntarán en el vigilatorio a coser y remendar hábitos.
Como se ha señalado anteriormente, ningún fraile comerá carne, salvo que esté enfermo. Sólo comerán los pedazos de pan que se recogen de limosna, hortalizas cocidas, huevos, sardinas o pescado. Cada religiosos comerá un huevo o una sardina, a lo sumo dos; y si se diere pescado, se reparta una libra entre cinco.
En tiempos de Cuaresma, lunes, miércoles y sábado, no se dará sardina ni pescado, sino sólo hierbas. Todos los viernes de Cuaresma, vísperas de Nuestro Señor, de Nuestra Señora, de nuestro padre San Francisco y de Todos los Santos ayunarán a pan y agua.
En la Cuaresma y Adviento, han de tener disciplina diaria por espacio de media hora, y en los otros tiempos, cuarto de hora; y el maestro de novicios con los que están debajo de su doctrina, dos veces cada día. Las camas serán unas trojecillas llenas de sarmientos, sin colchón, jergón o cabezal de pluma. Todos dormirán con el hábito y capilla puesto, cruzados los brazos.
Todos andarán descalzos. Los ancianos podrán llevar esparteñas o suelas con dos correas que no cubran los pies.
Ninguno tendrá luz en la celda.
Siempre que el vicario reprendiere a algún religioso, este se postrará en tierra y reconocerá su culpa, preparándose para recibir la disciplina.
Nadie se defenderá o disculpará del cargo por el cual el prelado le corrige, antes bien, le ha de pedir penitencia aunque se halle inocente.
Con estas constituciones, busca fray Pedro Regalado seguir el camino de la reforma emprendida por su maestro, el Padre Villacreces, en la orden franciscana. Verdaderamente duro es el camino de santificación que espera a los frailes franciscanos que aceptan seguir la senda trazada por Pedro Regalado.

El Cronicón de Laguna. J. Palomar

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Juan II concede mercedes y privilegios a la aldea de Laguna y protege su prado boyal

 

Las predicaciones y milagros del fraile de la Costanilla, Pedro Regalado, han llegado a oídos de la Corte. El fervor que estaba empezando a suscitar el convento del Abrojo cuando todavía no había cumplido la decena de años desde su fundación movió a nuestro joven rey, Juan II, a otorgar gracias y mercedes a los moradores de Laguna que, con sus limosnas, mantenían viva la llama de la reforma franciscana iniciada por el padre Villacreces y continuada por su discípulo, Pedro Regalado. El convento del Abrojo, fundado en 1415, fue el segundo, tras el eremitorio del Domus Dei de la Aguilera, que acogía religiosos franciscanos menores observantes. Su voto de extrema pobreza les hacía vivir de la limosna de las gentes, y siendo Laguna el lugar más próximo al convento del Abrojo, los franciscanos de este convento dependían fundamentalmente de las dádivas de los laguneros. Esta circunstancia, junto al gran fervor que habían levantado los hechos milagrosos y prédicas del Regalado movieron a Juan II a otorgar mercedes y privilegios al lugar de Laguna por su generosa y cristiana caridad. Así, con fecha 4 de agosto de las calendas de 1423, el rey otorgaba una carta en la villa de Valladolid cuyo tenor es el siguiente:

“...por faser bien e mercet al conzejo e omes buenos de laguna aldea de la billa de valladeolit... tengo por bien i es my mercet que agora e de aqui adelante sean francos i quitos esentos para que non posen en el dicho lugar nin en las casas de morada de los vezinos y moradores dél huespede nin huespedes alguno nin algunos nin saquen del dicho lugar rropa nin paja nin leña nin aves nin otras cosas algunas contra su boluntad por razon de posadas nin de otra manera...” Y para que se cumpla, ha dado orden fehaciente a sus aposentadores y al concejo de Valladolid para que no consientan se dé posada ninguna en la aldea de Laguna.

Diversas circunstancias posteriores, sin embargo, dificultaron el cumplimiento de los privilegios, a cuya obediencia se resitían las compañías militares que cruzaban nuestro término. Esta situación llevó al concejo de Laguna y al propio vicario del Abrojo a interceder por los vecinos y a pedir una confirmación de dichos privilegios, que fue concedida en 18 de abril de 1434 y nuevamente en 28 de abril de 1442 y en 26 de octubre de 1443; el rey se manifiestaba así: “ ...e diz que se recelan que vosotros o algunos de vos les non queredes guardar nin conplir la dicha mercet e franqueza en la dicha mi carta contenida ...e fueme pedido por mercet... por el honesto religioso bicario de Santa Mª del abrojo... e tovelo por bien... porque vos mando a todos e cada uno de vos que veades las dichas mis cartas suso encorporadas e geles guardadese cunplades e ejecutades e fagades guardar e ejecutar realmente...

Otro si ...que non apremiades al dho concejo e omes buenos de la dha aldea de laguna que den guia de carretas ni asemilas nin bueyes ni de omes asi de pie como de cavallo... otro si que el prado que esta en derredor de la laguna que esta cerca de la dha aldea sea guardado por dehesado, que ganados algunos ni bestias no entren en el a pascer contra boluntad de los dhos besinos del dho lugar segunt diz que siempre se guardo...”

El Cronicón de Laguna. Javier Palomar

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