enlaguna.com

 

El Cronicón

Informe sobre el patrimonio histórico-artístico de Laguna de Duero

Ayuntamiento   Iglesia de la Asunción   Bosque y convento del Abrojo   
Coto de Castillejo y Fuente Juana   Ermita de la Virgen del Villar 
 Palacio Real   Estación Ariza   Acequia del Canal del Duero   Círculo Católico

 

CASA CONSISTORIAL DE LAGUNA DE DUERO

  J.M. PÉREZ CHINARRO
 EDIFICIOS MUNICIPALES EN LA PROVINCIA DE VALLADOLID    

   

             

   

  

  

  

 


IGLESIA PARROQUIAL DE LA ASUNCIÓN

ESTUDIO DE FELIPE HERAS GARCÍA
ARQUITECTURA RELIGIOSA DEL SIGLO XVI EN LA PRIMITIVA DIÓCESIS DE VALLADOLID.

 

ERMITA DE LA VIRGEN DEL VILLAR

ESTUDIO DE FELIPE HERAS GARCÍA
ARQUITECTURA RELIGIOSA DEL SIGLO XVI EN LA PRIMITIVA DIÓCESIS DE VALLADOLID.

 

INTERIOR DE LA ERMITA DE NTRA. SRA. DEL VILLAR

MIGUEL ANGEL ZALAMA
ERMITAS Y SANTUARIOS DE LA PROVINCIA DE VALLADOLID

 

BOSQUE Y CONVENTO DEL ABROJO, Y PUENTE SOBRE EL DUERO

J.J. MARTÍN GONZÁLEZ
CATÁLOGO MONUMENTAL DE LA PROVINCIA DE VALLADLID
ANTIGUO PARTIDO JUDICIAL DE VALLADOLID

 

EL PALACIO Y LA CERCA DEL BOSQUE DEL ABROJO

J. PALOMAR DEL RÍO

Las primeras noticias históricas que hacen referencia a la existencia de una construcción dependiente de la monarquía nos remiten a los tiempos de Isabel la Católica, de quien tenemos constancia de que mandó construir "un quarto de aposentamiento en el monasterio del Abroxo", cuyo importe aún se pagaba en tiempos de su hija Juana, según refiere Jesús Urrea en su trabajo "Palacios Reales". La existencia de un modesto palacio real anejo al Abrojo obedece a la costumbre de los reyes castellanos de establecer alojamientos junto a conventos de su devoción, especialmente franciscanos, para sus tiempos de retiro y meditación. La casa permanecería la mayor parte del tiempo deshabitada, por lo que desde la corte se solicitó la guarda y custodia de la misma al Padre Guardián de los franciscanos del Abrojo, a cambio de una limosna para la manutención del convento. Los frailes no aceptaron inicialmente, aunque, finalmente, en 1518, con Carlos I, solicitaron la custodia del edificio, que fue mejorado notablemente con este rey. Fue con Carlos I cuando los terrenos adyacentes fueron comprados y convertidos en bosque real, llevándose a cabo una repoblación con frondosas para convertir el término en zona de caza y descanso de los reyes. Fue encargado de esta intervención Felipe II, siendo aún príncipe (1550-1554). El bosque, que abarcaba una extensión comprendida "desde la esquina camino del cercado de la dicha casa real, hasta la puente que dicen de boecillo y hasta el rio Duero", coincide con el actual perímetro del Bosque Real. Consta en estas mejoras la gestión del mercader Rafaello Archaioli, invirtiéndose importantes cantidades de dinero, tanto en la adquisición de los terrenos como en la construcción de la cerca almenada, obra del maestro cantero Juan Redondo (1556), y que aún hoy se conserva, si bien con algunas actuaciones urbanísticas recientes completamente irresponsables y carentes de toda sensibilidad con la historia de este municipio, al destruir un tramo de unos 50 metros para establecer una entrada a una urbanización en su interior.

Con Felipe II, continuaron las reformas y mejoras en la casa realjunto al convento. Consta en tiempos de este rey la ejecución de dos portadas gemelas, realizadas por el maestro cantero Juan de la Vega, en 1567. Las obras se realizaron con piedra de granito de Cardeñosa (Ávila), siguiendo el modelo de construcción de la Plaza Mayor de Valladolid, tras el incendio de 1561. La doble portada, portaba sobre dintel, el escudo real. Actualmente, se conserva una de las portadas con las pilastras, dintel, sustentado sobre zapatas, y escudo real. Según Jesús Urrea, el actual edificio que conserva el escudo y pilastras originales del palacete "pudo haber pertenecido a las dependencias del palacio real, pero cuyo aspecto actual impide emitir un juicio más preciso". Respecto al escudo, cabe destacar el águila de San Juan, cobijando las armas reales.

El incendio sufrido por el convento y dependencias del palacio real el 9 de abril de 1624, a buen seguro, modificó la fisonomía del palacio. El incendio se inició en el convento y se extendió por el coro de la iglesia hasta las anejas dependencias del palacio "por estar la tribuna de su majestad contigua con el dicho coro". Las llamas arrasaron el segundo piso, suelos y techumbre, no quedando de provecho " mas que tan solamente el primer suelo y paredes". La restauración se dilató mucho en el tiempo. No ocurrió lo mismo con el convento, que se reconstruyó en apenas dos años. Los datos conservados sobre la restauración, así como el informe sobre los efectos del incendio, nos ofrecen una descripción de las dependencias y estructura del palacio. Según esos informes, los muros eran de tapia, tierra y ladrillo. Existían varios edificios; el principal, destinado al alojamiento de los reyes, disponía de dos pisos. Estaba situado al sur, "desde la capilla mayor del dicho convento hasta la cerca del bosque"; se accedía por un soportal, que hacía funciones de puerta de ingreso. La planta inferior tenía dos habitaciones, con pavimento empedrado y techo de bovedillas, cuyas plantas medían 31 pies (8,68 m) y 41 pies (11,48 m). Estas superficies muestran la modestia de la edificación. Una escalera de doble tiro daba acceso al piso superior, que aparecía embaldosado de ladrillo cortado y raspado. La escalera desembocaba en el "cuarto de recibimiento" , que disponía de chimenea con campana. La planta superior mantenía la superficie de la inferior, repartida igualmente en dos habitaciones. Se describen también las caballerizas, que tenían unas dimensiones de 132 pies ( 37 m), "...que arrima a la puerta del patio antes de la iglesia, que tiene la puerta a la plaza de palacio". Esas dependencias fueron reconstruidas casi al completo. La reconstrucción, tras el incendio, fue dirigida por Francisco de Praves, arquitecto y maestro mayor de obras de la Casa Real en Valladolid. En 1638, tras 14 años desde el incendio, continuaban las obras, siendo sustituido Praves por Melchor de Beya, tras la muerte de aquel. En 1646 se realizaron nuevas obras de reconstrucción, sustituyendo vigas deterioradas por el incendio e instalando nuevos suelos, bovedillas y tejados; se repararon ventanas y puertas y se arregló la escalera. Nuevas reparaciones se llevaron a cabo en 1757, dirigidas en esta ocasión por el arquitecto jerónimo Fr. Antonio de San José Pontones. Con este arquitecto se abordó la reparación de la cerca del Bosque, construida en 1556, y que había sufrido ya numerosas reparaciones, tras 200 años de existencia.

Sobre la ocupación de las dependencias reales por parte de la monarquía, tenemos constancia de las visitas de Isabel la Católica gracias a las crónicas de Galíndez de Carvajal; Carlos V, según el cronista de la orden franciscana P. Calderón; y Felipe II, según las crónicas de Enrique Cock .
J. J. Martín González, coordinador del Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid, describe los restos y dependencias reales que subsisten de la siguiente manera:" Hay... un cuerpo de edificio de forma rectangular. Es de ladrillo, con sus pilastras y recercados planos en las ventanas, típicos ya de la época de Felipe II. En medio se halla la portada, hecha a base de tres monolitos de granito para las jambas y dintel. Este descansa sobre las jambas por medio de zapatas, cuyo frente se perfila en forma de S, como las de la Plaza Mayor de Valladolid. En medio del dintel campea el escudo de la monarquía. Todos estos restos han de adscribirse a los tiempos de Felipe II, en que la severidad se impuso en la arquitectura."

Con base en las informaciones precedentes, cabe concluir que, al menos, la portada que contiene las pilastras, zapatas, dintel y escudo real pertenecen a una de las dos portadas gemelas de Juan de la Vegade 1567. Respecto al resto del edificio, no hay actualmente información suficiente para emitir un juicio definitivo. Sin embargo, ateniéndonos a la descripción de materiales y los informes sobre el incendio de 1624, no es descartable su datación en esas fechas, pues el primitivo edificio mantuvo la primera planta, tras el incendio, constando sus muros de ladrillo macizo como el actualmente conservado. No obstante, la inexistencia de la segunda portada gemela hace más probable la datación en alguna de las sucesivas reformas del palacio, (1638, 1646 o 1757), añadiéndose entonces los estribos semicilíndricos que flanquean la portada que aparecen en la actual construcción.
En todo caso, se hace necesario un informe técnico que pueda precisar mejor esa datación. Sin embargo, el edificio contiene suficientes referencias y certezas históricas para que sea protegido como bien de valor histórico y patrimonial para Laguna de Duero.


 

COTO DE CASTILLEJO Y FUENTE JUANA

J. PALOMAR DEL RÍO

El llamado “Coto de Castillejo” forma partefundamental de la historia de Laguna, apareciendo estrechamente ligado a Juan II, quien tenía este territorio como lugar preferido para su esparcimiento y ejercicio de la caza en un lugar que, según consta en documento que se transcribe más abajo, era muy abundante en árboles tanto de leña como de fruto y de madera, así como de animales de caza y pesca: liebres, conejos, perdices y pescado en el río. Es por ello que el coto de Castillejo aparece ya como espacio protegido por primera vez en 1447,prohibiendo desde esa fecha la corta de árboles y la caza y pesca de animales, así como el pastoreo en dicho término, quedando reservado para uso exclusivo del rey.

Entre los documentos más antiguos que se conservan sobre Laguna de Duero, figura la reseñada carta que entrega Juan II a Álvaro de Herrera en 1447, donde ya consta la existencia de una casa fuerte, que en tiempos pasados debió de jugar un papel defensivo en la línea fronteriza del Duero. Castillejo entonces, igual que toda la aldea de Laguna, pertenecía al alfoz de Valladolid. La carta se conserva, junto a otros documentos concejiles de Laguna en el Archivo Diocesano de Valladolid. Insertamos un extracto de la misma a continuación:

“Sepades que yo soy ynformado que en la cassa fuertte que dizen del Casttillejo que es termino de la dha villa de Valladolid la qual es de Alvaro de Herrera mi guarda e vassallo e rrejidor de la dha villa de Valladolid ay cierttas huerttas e sottos e pinar... y ay muchos arvoles assi de leña como de llevar frutto como para madera... y assi mismo ay muchos conejos e lievres e perdizes e en el dho rio mucho pescado; lo qual todo es mi merzed que de aqui adelantte se guarde que ninguna ni algunas personas no cortten los dhos arvoles ni cazen las dhas lievres e conejos e perdizes ni pesquen en el dho rio que a la dha cassa es anejo, ni pazcan en el dho termino con sus ganados por que cada e quando yo fuere a la dha villa de Valladolid e a mi merzed plugere de ir a la dha cassa a tomar gasajado e deporte... alle las dhas huerttas e sottos povlados e los dhos conejos e lievres e perdizes para cazar,por que vos mando a todos y cada uno de vos en vuestros lugares e jurisdiziones que luego que con esta cartta fueredes requeridos, fagades pregonar puvlicamente por las plazas e mercados e otros lugares acostumvrados de esas dhas villas e lugares que ninguna ni algunas personas no sean osadas de corttar en los dhos sottos e pinar ninguno ni algunos arvoles assi de llevar frutto como de ottras naciones ni lo pazcan con sus ganados e vestias ni coman ni cazen los dhos conejos e lievres e perdizes...”

(Archivo General Diocesano de Valladolid (AGDV). Laguna de Duero. Documentos y pergaminos reales. Documento nº 78)

Las penas a los infractores iban desde los 60 maravedís por la primera vez que incumplieran la orden, con la pérdida de sus herramientas, sogas, galgosy podencos que llevaren, hasta 600 maravedís por la tercera vegada.

Formando parte de estos espacios, figuraban también unas aceñas que los Herrera tenían arrendadas ya en la primera mitad del siglo XVI. Así pues, los vecinos de Laguna molían su pan en el coto de Castillejo, otra referencia singular que une a los vecinos al mencionado coto. Un documento de 1540 refleja en una donación hecha por los Herrera al concejo de Laguna la existencia de estas aceñas, arrendadas a una familia de apellido Santiago. El documento se refiere a una viña...

“...que yo ube de los Santtiagos, del dho lugar de Laguna en pago de treynta cargas de trigo que me devian... de un arrendamiento de unas azeñas que de mi tuvieron a rrenta...”;

En dicho documento, el concejo de Laguna y Jorge Herrera firman un contrato por el cual los propietarios de Castillejo, Jorge de Herrera en esos momentos, donan 6 obradas al concejo de Laguna y suavizan las penas que los guardas imponían a los vecinos que se adentraban con sus ganados. El acuerdo impedía a los guardas de Castillejo tomar en prenda más de un carnero, de los rebaños ovejunos que entraren en el pago, o dos si fueren sorprendidos de noche, aparte de pagar el daño que hicieren. Y si no entraren más de treinta cabezas, no se podría cobrar más deun maravedí por cada una de ellas. Cuestión a parte sería la circunstancia de entrar en Castillejo ganados en tiempos de nieve, en cuyo caso, los dueños podrían cobrar lo que quisieren, como antes de este acuerdo, porque con nieve...

“...los ganados roen todos los pinos pequeños”; y siendo la pena pequeña “...hadrede los metterian dentro por guarezellos”.

(Archivo General Diocesano de Valladolid. Laguna de Duero: Documentos y pergaminos reales. Doc. nº 78.)

El acuerdo, como queda señalado, fue refrendado por los vecinos reunidos, llamados a son de campana tañida a la salida de la misa mayor del domingo diez de febrero de 1540, y como se comprueba, muestra una preocupación por la conservación y regeneración de los pinos del coto. Esa preocupación por la conservación de los espacios naturales, no sólo los de Castillejo, se muestra patente una vez más en un documento de 1717, cuando el concejo dicta una veda general para proteger los pinares y riberas, muy debilitados debido a la excesiva explotación a que se habían sometido las zonas arboladas, que en otro tiempo fueron un recurso de primera necesidad para el vecindario. La ordenanza municipal se inicia mandando que...

“...ningun vezino sea osado a cortar ningun pino pimpollo ni ramera en el termino de esta villa, como tambien no puedan cortar otro algun arbol en las riberas de el rio por tiempo y espazio de ocho años por caussa de estar mui asolado todo el termino...”

La sanción ascendería a 6 reales y dos días de cárcel a los infractores.

La ordenanza ampararía también los prados ycañadas, con penas de cuatro ducados y ocho días de cárcel sobre...

“...qualquiera vezino que hubiera roto o rrompiere qualquiera de dhos prados o cañadas...”

Se acabaría con la práctica de roturar pinares para reconvertirlos en labrantíos, pues la experiencia había demostrado que...

“...si lo an echo a sido a fin de aprovecharse de los pinos y rameras de las tierras que an labrado y a segundo año las an dejado por ser de poca subsistenzia para labrantías...”

Se pretendía en definitiva proteger y

“...mirar al aumento de dhos pinares...”

Las ordenanzas fueron notificadas en concejo público elsiete de marzo de 1717.

(Archivo Histórico Provincial de Valladolid. Sección Histórica 309/4)

Estas y otras medidas conservadoras son las que han permitido a los vecinos de Laguna recibir de sus antepasados un importante legado de espacios naturales. Así, en lo que respecta al pinar público de Solafuente, (proyecto de futuro campo de golf) que limita con la parte Norte del coto de Castillejo, es de resaltar la aportación histórica de sus vecinos, quienes parecen haber contribuido de manera fundamental a su mantenimiento. En documento de 1760 se da relación de suextensión de 324 obradas ( la obrada tenía una superficie en tierras de Laguna de 4.658 m2), al tiempo que se explica el papel de los vecinosen su creación:

...creandose a espensas del travajo y cuidados de sus vezinos”

(Archivo Histórico Provincial de Valladolid. Sección Histórica; nº 70/4)

En el siglo XVIII, el coto de Castillejo ya había cambiado de manos; pertenecía al marqués de Lozoya, y existe constancia ya de la reconversión de parte se su arbolado en tierra de cultivo, quedando una configuración muy similar a la actual, con 245 obradas de superficie total (114 hectáreas), de las cuales, 105 obradas eran ya de sembradura de secano (49 hectáreas); 120 obradas eran de pinar (56 hectáreas); y 20 obradas eran de ribera, con álamos blancos y chopos ( 10 hectáreas). Para entonces, las aceñas ya no estaban en funcionamiento. A principios del siglo XVIII se da la siguiente referencia en un documento del Archivo Histórico Provincial de Valladolid:

“...y en dho sitio y pago de Castillejo no a abido ni ay sino una casilla donde abitava el molinero quando el señor de dho sitio de Castillejo tenia una rueda de azeña en el rio duero...”.

(Archivo Histórico Provincial de Valladolid. Protocolo 19674/1. Fol. 156. Año 1708)

Ninguna referencia aparece ya a mediados de dicho siglo sobre la aceña, de lo que deducimos su desmantelamiento y desaparición definitiva.

Cabe finalmente hacer una referencia a la vinculación del coto de Castillejo a la jurisdicción de la aldea de Laguna. Si bien en los primeros tiempos de los que tenemos documentación histórica, el coto pareció hallarse exento de todo vínculo jurisdiccional con Laguna, al estar reservado como coto real de caza, en un documento de 1708 se afirma que el pago de Castillejo estuvo sujeto a la jurisdicción de la villa de Laguna desde tiempo inmemorial.

...el dho pago de Castillejo siempre a sido y es termino y jurisdicción desta villa de inmemorial tienpo a esta parte y la justizia que a sido en ella siempre a tenido y tiene la jurisdicion en dho Castillexo, y los ganados que an pastado en dho pago para entrar a pastar en el sienpre an pedido licencia a la justicia desta villa para sus entradas y salidas por estar cercado como esta por todas partes por el termino de dha villa y no poder entrar en elsino que sea por el rio duero y los ganados que en el an pastado sienpre an contribuydo con la mitad de los diezmos a los interesados a los diezmos de la parroquial della... y en dho sitio y pago de Castillejo no a abido ni ay sino una casilla donde abitava el molinero quando el señor de dho sitio de Castillejo tenia una rueda de azeña en el rio duero y la justicia desta villa la visitava como su termino y jurisdiccion ademas que todas la vezes que se an echo cortas de leña en dho sitio se a pagado en esta villa la alcavala y cientos de la venta dello.”

(Archivo Histórico Provincial de Valladolid. Protocolo 19674/1. Fol. 156. )

Sería conveniente, por otra parte, valorar el contenido histórico de Castillejo dentro de un entorno más amplio, dentro del cual, se refuerza su importancia histórica. Así, es necesario mencionar que en las inmediaciones de Castillejo, a menos de dos kilómetros,fue fundado en 1415, por el Padre Villacreces, el convento de franciscanos menores observantes del Abrojo, lugar que sería de gran veneración por parte de Juan II y sus sucesores, que lo visitarán en varias ocasiones. Entre otros, cabe mencionar a Isabel la Católica, quien mandó construir unas humildes dependencias parair a orar junto al convento; Carlos Iy Felipe II. Este último mandó ampliar las referidas dependencias para construir un pequeño palacio, así como el “Bosque del Abrojo”, cercadotodo su recinto en piedra de mampostería, con cubos almenados y con una portada que aún conserva el escudo de los Reyes Católicos. Esta construcción se conserva completa a una distancia de apenas un kilómetro del límite de la finca de Castillejo, constituyendo, junto con las ruinas del convento del Abrojo, sus fuentes, la cerca de piedra con su portada y el coto de caza de Juan II en Castillejo, el espacio más representativo de la antigua historia de Laguna, articulado en una continuidad longitudinala lo largo del río Duero. Este espacio incluye en el extremo Oeste del citado coto la conocida como “Fuente Juana”, una fuente comprada por el pueblo en 1561, junto con un trozo de ribera, para que los vecinos lavaran sus ropas, y que fue costeada entre el concejo y los propios vecinos, quienes tuvieron que aportar medio real cada uno hasta reunir 3.000 maravedís, que junto con lo aportado por el ayuntamiento sumó la cantidad de 15.000 maravedís que costó la compra, para lo cual el ayuntamiento se vio obligado a vender unos corrales de propiedad municipal. Un extracto de la carta, también conservada en el Archivo General Diocesano de Valladolid, firmada por Juan de Minguela, como procurador del lugar de Laguna, es como sigue:

“... digo que el dho concejo tenia gran nezesidad de una fuente para en que los vezinos del dho lugar labasen sus paños la qual dha fuente a conprado el dho concejo juntamente con una rribera en qyinze myll maravedis... y el dho concejo no tiene con que poderpagar los dhos qyinze myll maravedis si no se rreparte entre los vezinos del dho lugar a cada vezino medio rreal en que podra montar el dho rrepartimyento hasta tres mill maravedis y para pagar lo demas suplicamos a vs. mercedes que manden dar licencia al dho concejo para que vendan un corral...”

(Archivo General Diocesano de Valladolid. Laguna de Duero: Documentos y pergaminos reales. Caja 1ª; doc. nº 25.)

A la puerta de la iglesia, después de la misa mayor, fue aprobada por los vecinos, en concejo público, la compra y reparto de los tres milmaravedís, a medio real (17 maravedís) cada casa.

Al lado de la Fuente Juana se halla un erial, de resultas de una gravera abandonada, perteneciente al coto de Castillejo, y una urbanización en proceso de construcción, con lo que esta histórica fuente junto al Duero puede tener sus días contados.

Como conclusión final, se comprueba que el legado de espacios verdes recibido de los habitantes de Laguna de otros tiempos es fruto del trabajo de estos antepasados, a veces del propio dinero aportado por los vecinos, frecuentemente de ordenanzas ymedidas de conservación tomadas por el concejo municipal y en otras ocasiones de medidas interesadas, que permitieron que el rey pudiera cazar, para lo cual había que preservar el espacio natural, o de acuerdos entre Castillejo y el Concejo para preservar los pimpollos, que regeneraban el monte, de la voracidad de los rebaños que pastaban descontroladamente. En definitiva, entre unos y otros, y en especial el concejo, como representante de los vecinos, nos han dejado este legado natural de muchos siglos, que no debería ser dilapidado por intereses particulares, basados en una supuesta rentabilidad económica.

 

 

LA ESTACIÓN DE LAGUNA Y LÍNEA FÉRREA VALLADOLID-ARIZA

P. PINTADO QUINTANA, EL FERROCARRIL DEVALLADOLID A ARIZA.
EL NORTE DE CASTILLA. ENERO DE 1895.
J. PALOMAR

Inauguración del ferrocarril Valladolid- Ariza en enero de 1895

El cronista del Norte de Castilla ha dado cumplida reseña de la inauguración de una nueva línea que unirá Valladolid con las tierras aragonesas, haciendo fin de trayecto en la localidad de Ariza. Laguna, finalmente, formará parte del recorrido con una estación “apartadero” en el punto kilométrico 7, 080, en las proximidades de la ermita del Villar.

A pesar del frío y la intensa nevada, el tren ha cumplido su periplo sin incidencias relevantes, haciendo las preceptivas paradas en las treinta estaciones que componen el recorrido. Laguna de Duero se encuentra entre esos treinta puntos, si bien no ha logrado más que la categoría de “apartadero”, sin conseguir siquiera un jefe de estación, como tienen todas las demás, salvo tres, entre las que se cuenta nuestra localidad. El único personal con que contará la nueva estación de Laguna estará compuesto exclusivamente por un mozo de agujas. En todo caso, mejor es esta situación que la inicialmente prevista, en la que no se contemplaba estación para Laguna.

El primer proyecto de esta línea férrea se remonta a 1863, cuando D. Antonio Marqués y Rivas, Diputado por Valladolid, solicitó autorización para realizar los estudios pertinentes que analizarían las posibilidades de explotación de una línea férrea por el corredor del Duero para enlazar con las tierras de Zaragoza. En 1883, tras numerosas vicisitudes, D. Antonio Marqués escrituró en Valladolid la Compañía del Ferrocarril del Duero que debería impulsar el proyecto de implantación del ferrocarril de Valladolid a Ariza. En ese mismo año se modificó el trazado inicial, que suponía un nuevo emplazamiento de la estación de Valladolid, con un trazado que llevaba las vías a los pies de la ermita del Villar, favoreciendo así la creación de la estación ferroviaria de Laguna. Las dificultades económicas de la compañía concesionaria llevaron a la compra de la misma por un consorcio francés que, a su vez, se vio abocado a venderla a la Compañía de Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), que será la queiniciará las obras, en 1892, conuna modificación en el trazado entre Laguna y Sardón,para inaugurar la línea, tras dos años de construcción, en enero de 1895.

Si bien, para los viajeros supone una cierta incomodidad, por pillar un tanto a trasmano del núcleo urbano, a pesar de contar con unacoqueta casa estación, con su sala de viajeros, con el tiempo, la línea se ha ido manifestando como interesante medio de salida de la producción agraria del municipio. La remolacha ha encontrado su medio ideal de trasporte en el ferrocarril y se han llegado a instalar hasta tres básculasen sus inmediaciones para que los labradores pesen sus carros de remolacha, una de la Sociedad Industrial Castellana, otra de la Azucarera Ebro y otra de la CIA de Aranda.


 

LOS ORÍGENES DE LA ACEQUIA

J. PALOMAR DEL RÍO

La Sociedad Industrial Castellana construyó una acequia para riego agrícola con una longitud de 4.755 metros

La acequia, que entraría en servicio en1904, convertiríaunas 800 hectáreas del término de Laguna en tierra de regadío, lo que incrementó notablemente los rendimientos de los agricultores, si bien obligó a arrancar tierras de viñedos, que serían expropiadas por precios entre 400 y 1.100 pesetas la hectárea, según las zonas.

Con fecha 6 de septiembre de 1903,reunidos en la casa consistorial, el Ayuntamiento de la villa y la Sociedad Industrial Castellana, con sede en Valladolid, firmaron un acuerdo, por el cual, la mencionada empresa se comprometía a emprender la construcción de una acequia que arrancaría del canal del Duero, de donde tomará las aguas, en las proximidades de la estación de ferrocarril, para recorrer de Este a Oeste toda la parte sur del término municipal y adentrarseen el término de Puente Duero, recorriendo un total de 4.755 metros.

Con los estudios ya terminados, la Sociedad Industrial Castellana presentó a las autoridades municipales el proyecto con las propuestas de expropiación, que se llevaron a cabo con el acuerdo de los propios afectados. El documento de contrato fue firmado por todos los propietarios expropiados, que cederían a la Sociedad Castellana los terrenos necesarios mediante el pago que se estipuló para las expropiaciones. La empresa estableció tres zonas diferenciadas en cuanto a la valoración de los terrenos agrícolas. La primera zona comprende desde la toma de agua en el canal del Duero, en el kilómetro 34 de su trayecto, hastasu encuentro con la carretera de Adanero a Gijón (carretera de Madrid). La expropiación en esta zona se hizo a razón y precio de 1.000 pesetas por hectárea. La segunda zona, comprendida entre la carretera de Madrid y el pago de las Encinas, anejo al pinar de los Ingleses, sería expropiada al precio de 500 pesetas por hectárea. La tercera zona, desde el principio de las laderas del pago de las Encinas, donde se inicia el descenso hacia la terraza fluvial inmediata al cauce del Duero, donde se produce el desagüe de la acequia, se expropió a razón de 400 pesetas hectárea. En aquellas zonas donde se hallaban plantados viñedos, se abonó a sus propietarios 100 pesetas más por hectárea sobre los precios señalados, dando un plazo de 30 días a los dueños que desearan retirar las cepas, árboles o arbustos de cualquier clase que se hallaaban en las zonas afectadas.

AML. Caja 154; carpeta 4739.


 

EL CÍRCULO CATÓLICO

J. PALOMAR

Inauguración de la sede del Círculo Católico

El Círculo Católico de Obreros y Empleados, que venía funcionando desde 1907 en Laguna de Duero, inauguró el 29 de noviembre de 1914 sede propia, que fue costeada con las aportaciones y el trabajo desinteresado de sus más de 150 socios y con la ayuda de varios préstamos, destacando el otorgado por Policarpo Cuesta, por valor de 10.000 pesetas. El coste final de la construcción ascendió a 20.500 pesetas. El acta de inauguración quedó reflejada de la siguiente manera:

En la villa de Laguna de Duero, arzobispado y provincia de Valladolid, a veintinueve de noviembre de 1914, Dominica de Adviento, hallándose ya terminadas las obras del nuevo domicilio social, perteneciente a la instalación del Círculo Católico de Obreros y mandadas las invitaciones oficiales y particulares correspondientes, se procedió a la inauguración solemne de dicho edificio con su nueva planta, con sujeción a los planos hechos por el maestro de obras de Valladolid don Modesto Coloma Palencia, en un solar situado en la calle del Sol, esquina a Tres de Abril, comprado a don León Acuña Marchena, cuya escritura está fechada el día doce de enero del referido año ante el notario de Valladolid Don Luis Ruiz de Huidobro.

Dicho solemnísimo acto de la inauguración tuvo lugar en forma que a continuación se expresa:

A las nueve y media de la mañana, las campanas de la Iglesia Parroquial anunciaron al vecindario que era llegada la hora de celebrar la tan ansiada solemnidad.

A las diez tuvo lugar la celebración de la Santa Misa, celebrada por el Señor Cura Párroco y Director Espiritual de la Sociedad, don Alberto Martín García, a la que asistió gran concurrencia de fieles...

Hubo representaciones de los Círculos Católicos de Valladolid y de Boecillo y de la prensa católica de Valladolid.

Honró también con su presencia todos los referidos actos el Excmo. Sr. D. Antonio Jalón, Senador del Reino por Valladolid...

...

Y en prueba de ser verdad todo lo anteriormente consignado en el acta anterior, lo firmamos en Laguna de Duero a diez de diciembre de mil novecientos catorce.

Sebastián Gutiérrez(Presidente) y Ambrosio Quintanilla. (Secretario.)

Archivo del Círculo Católico de Obreros y Empleados

 

 

  volver Cronicón              volver a pagina principal         subir