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Tras la dimisión de la Junta Directiva y la elección de una nueva Junta, El Círculo, con el nuevo equipo directivo, ha desechado todas las ofertas de construcción de un nuevo edificio, apostando por la conservación del actual


El Círculo Católico:

¿Derribo o restauración?

El edificio del Círculo, construido en 1914 con la a portación personal de numerosos brazos de laguneros, socios en aquellos tiempos de la entidad, hoy se encuentra en serio riesgo de desaparición. Primero fue la espadaña del edificio, sobre su balcón central, que con las lluvias de primeros del 2004 se vino a bajo, viéndose obligada la asociación a retirarla para evitar desprendimientos; después fue el hundimiento del techo de escayola, por efecto de los excrementos de palomas que anidan bajo su techo. La situación del edificio se deteriora un poco más cada día que pasa. La sociedad no dispone de medios para llevar a cabo una reforma general del edificio, que sería muy costosa. Por su parte, el Ayuntamiento ofreció una solución hace cuatro años que pasaba por la cesión de la propiedad a la entidad municipal, lo que permitiría abordar la reforma integral, construyendo un salón para representaciones de obras de teatro a disposición de todo el municipio. La cesión de la propidad sería imprescindible para que el ayuntamiento pudiera recibir las ayudas oficiales. Por su parte, la institución municipal cedería el derecho de uso del edificio por 51 años al Círculo, cesión que sería renovable. En fechas recientes, el alcalde de Laguna ha reiterado su ofrecimiento de restauración bajo la fórmula referida, sin embargo, parece que no ha aceptado la petición de la junta directiva del Círculo de rubricarlo por escrito nuevamente en una carta que informase a los socios de la oferta concreta.

Al mismo tiempo, dos constructoras han realizado ofertas al Círculo que contemplarían la construcción de viviendas, pagando a la entidad con con los locales bajos, que quedarían como propiedad del Círculo. El edificio actual se derribaría completamente, sin que quedara nada del emblemático edificio de principios de siglo.

La Asociación APHAL, defensora de la protección del escaso patrimonio histórico artístico que posee Laguna, ha llamado la atención sobre la situación, intentando convencer a la Junta Directiva del Círculo para que conserve el edificio en el que tantos laguneros intervinieron. Sin embargo, la mayoría de los socios parecen decididos a optar por el derribo y la construcción de un edificio nuevo, pues no quieren perder la propiedad que implicaría la fórmula del ayuntamiento.

Un reciente informe ha revelado que el edificio goza de buena salud en cuanto a su estructura, siendo necesaria solamente la reforma de la techumbre, que costaría unos 42.000 euros.

La solución está en manos de los socios. Sin embargo, no deberían olvidar que el Círculo Católico es ya un patrimonio de todos.

Noticias históricas del Círculo Católico de Obreros y Empleados

Solemne inauguración del Círculo Católico

 

El acto tuvo lugar el 29 de noviembre de 1914

El Círculo Católico de Obreros y Empleados, que viene funcionando desde 1907 en nuestra localidad, ya dispone de sede propia, que se ha costeado con las aportaciones y el trabajo desinteresado de sus más de 150 socios y con la ayuda de varios préstamos, destacando el otorgado por Policarpo Cuesta, por valor de 10.000 pesetas. El coste final de la construcción ha ascendido a 20.500 pesetas.
En la villa de Laguna de Duero, arzobispado y provincia de Valladolid, a veintinueve de noviembre de 1914, Dominica de Adviento, hallándose ya terminadas las obras del nuevo domicilio social, perteneciente a la instalación del Círculo Católico de Obreros y mandadas las invitaciones oficiales y particulares correspondientes, se procedió a la inauguración solemne de dicho edificio con su nueva planta, con sujeción a los planos hechos por el maestro de obras de Valladolid don Modesto Coloma Palencia, en un solar situado en la calle del Sol, esquina a Tres de Abril, comprado a don León Acuña Marchena, cuya escritura está fechada el día doce de enero del referido año ante el notario de Valladolid Don Luis Ruiz de Huidobro.
Dicho solemnísimo acto de la inauguración tuvo lugar en forma que a continuación se expresa:
A las nueve y media de la mañana, las campanas de la Iglesia Parroquial anunciaron al vecindario que era llegada la hora de celebrar la tan ansiada solemnidad.
A las diez tuvo lugar la celebración de la Santa Misa, celebrada por el Señor Cura Párroco y Director Espiritual de la Sociedad, don Alberto Martín García, a la que asistió gran concurrencia de fieles.
En el evangelio, pronunció un fogoso y elocuente discurso alusivo al acto el R. P. Sisinio Nevares, jesuita de Valladolid.
Terminada la Misa, el Sr. Director Espiritual dirigió a los socios algunas palabras, anunciándoles que iba a proceder a la bendición de la nueva bandera, confeccionada por la Srta. María García Cuesta de modo admirable y regalada a la Sociedad.
Verificada dicha bendición en la iglesia parroquial, se organizó con la nueva bandera al frente la pública y solemne manifestación religiosa, dirigiéndose a la nueva casa del Círculo Católico de Obreros, por la Plaza y calle Real y del Sol, en la forma que dispone el R. romano se hizo solemnemente la bendición general de dicho suntuoso edificio primero y en particular del salón de recreo después.
Poco después, y en presencia de multitud de personas entre las que se hallaban no pocos forasteros, era tremolada la nueva bandera en el balcón central por el dignísimo Presidente don Sebastián Gutiérrez Gómez, quien vitoreó al Circulo Católico de Obreros, siendo contestado por los circunstantes, verdaderamente emocionados y llenos de un gozo indescriptible.Al amparo de bombas y cohetes, fue colocada enhiesta en el balcón central del edificio la referida bandera, donde estuvo ondeando todo el día, luciendo un hermoso conjunto con las primorosas colgaduras colocadas tanto en el balcón central como en los cinco restantes de la fachada principal del edificio. Dichas colgaduras fueron costeadas por suscripción popular, voluntaria y primorosamente confeccionadas por las señoritas de la localidad bajo la dirección de doña Sebastiana Pascual Añíbarro, esposa del Sr. Presidente.
Verificadas dichas bendiciones por el Sr. Director Espiritual, ayudado por los Sres. Rdos. P. Nevares y el cura párroco de Boecillo, se regresó a la Iglesia Parroquial nuevamente, en donde se cantó por el organista, Don Primitivo Martín González, un Te Deum en acción de gracias.
Acto continuo, se sirvió en el salón de actos del nuevo edificio un refresco a todos los socios e invitados y dirigiéndose con gran entusiasmo a los numerosos concurrentes, el Rdo. P. Nevares, el Director Espiritual y el Sr. Presidente unas palabras por la inauguración del Círculo y dando las gracias a todos, pero de un modo especial a cuantos habían contribuido con algún donativo o algún servicio personal a la construcción del nuevo edificio.A las cuatro de la tarde se celebró un muy concurrido y caluroso meeting de propaganda católica social en el que pronunciaron fogosos discursos los Sres. Don Felipe Ortiz de la Asociación de Ferroviarios de Valladolid; Don Agustín Ruiz, Presidente de dicha entidad; Don Amando Valentín, Secretario del Círculo Católico de Obreros de Valladolid y Don Juan Antonio Llorente, diputado provincial católico; don Benito Aguado, capellán del Patronato de niños desamparados de Valladolid; el Sr. Cura Párroco de Boecillo don Juan Añíbarro; el Rvdo. P. Nevares y finalmente el Sr. Director Espiritual.
Hubo representaciones de los Círculos Católicos de Valladolid y de Boecillo y de la prensa católica de Valladolid.
Honró también con su presencia todos los referidos actos el Excmo. Sr. D. Antonio Jalón, Senador del Reino por Valladolid.
El Excmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Valladolid, en sentida y atenta carta leída por el Sr. Presidente, excusó su asistencia por impedírselo las obligaciones imperiosas de su cargo pastoral.
A las nueve de la noche, tuvo lugar una función teatral en la que por vez primera demostraron sus excelentes cualidades artísticas varios socios aficionados, los que desempeñaron a la perfección sus respectivos papeles cómicos. A dicha representación teatral asistieron los socios y sus familias, juntamente con los forasteros, existiendo tal concurrencia que algunos no pudieron penetrar en el salón por hallarse, lo mismo que el escenario, completamente invadido de público.
Se hizo la rifa de un reloj despertador, regalado a la Sociedad por Doña María Martínez, residente en esta villa.
Durante la noche, se dispararon multitud de cohetes y lucían en la fachada principal y en el interior una caprichosa iluminación eléctrica.
Y en prueba de ser verdad todo lo anteriormente consignado en el acta anterior, lo firmamos en Laguna de Duero a diez de diciembre de mil novecientos catorce.
Sebastián Gutiérrez (Presidente) y Ambrosio Quintanilla. (Secretario.)Archivo del Círculo Católico de Obreros y Empleados


El Círculo Católico pone en marcha una caja de socorros mutuos y una escuela nocturna para obreros.


Entre los fines del Círculo Católico se encuentran la instrucción de sus asociados y el socorro mutuo. En 1910, la sociedad crea su propia caja de socorros mutuos, entrando en vigor desde el primero de abril de ese año. Para allegar fondos, incrementarán la cuota, pagando cada socio una peseta mensual entre los meses de mayo y octubre, quedando en cincuenta céntimos el resto del año. La capacidad de captación de nuevos socios crecerá rápidamente y esto va a permitir alcanzar importantes remanentes en sus arcas, que llevarán a la sociedad a pensar en un uso provechoso de los mismos. Nace así la citada Caja, con el objeto de auxiliar a los socios enfermos, ancianos imposibilitados o familias de socios difuntos.
La ayuda por enfermedad se fijará en una peseta diaria,
pudiéndose disfrutar durante un máximo de treinta días; y cincuenta céntimos diarios durante veinte días más si la enfermedad no hubiese remitido. La so-ciedad fija en su reglamento una serie de condiciones para hacerse acreedor a las ayudas, tendentes a evitar fraudes. Entre otros mecanismos de verificación de la necesidad de la ayuda, está el nombramiento de unos visitadores que, por orden del presidente, visitan periódicamente al imposibilitado para comprobar su evolución. Están excluidas de ayuda, entre otras enfermedades, las ocasionadas por abuso de bebidas, imprudencia temeraria, las provocadas por "mano airada " y las enfermedades secretas.
Los visitadores acuden semanalmente al domicilio del enfermo, haciéndole entrega de la ayuda que le corresponde cada semana.
La ayuda por ancianidad se fijará en dos pesetas con cincuenta céntimos mensuales, en los casos en que la edad, a partir de setenta años, imposibilite la actividad laboral.
En caso de fallecimiento de un socio, se puede conceder una ayuda máxima de veinticinco pesetas, atendiendo al estado de necesidad de la familia y a la antigüedad del socio difunto.

El Círculo Católico pone en marcha la Escuela Nocturna.

Junto al socorro mutuo, otros serán los campos, importantísimos, que cubrirá la sociedad; entre ellos está el de la instrucción de los socios. El Círculo de Laguna pondrá en marcha la Escuela Nocturna para sus socios jornaleros en noviembre de 1909; allí las gentes humildes que habían abandonado la escuela para trabajar tendrán la oportunidad de aprender las primeras letras cada día, al regreso de su jornada en el campo.
El tiempo de ocio también será atendido por el Círculo, que dispone de un salón, primero ubicado en una casa arrendada, por la que pagaba cinco pesetas mensuales, y luego en su propio edificio, donde los socios pueden echar la partida, montar su tertulia, leer o tomarse un refresco, guardando siempre la buena compostura y ateniéndose a las normas que fija el reglamento de gobierno interior del salón de recreo, para proporcionarles "…recreos honestos en sus horas de descanso "; cerrándose rigurosamente a las diez de la noche.
Los socios tienen derecho a velatorio

A parte de las contribuciones asistenciales y educativas que convierten al Círculo en una institución pionera social y culturalmente en Laguna, esta sociedad, como cualquier cofradía, funciona como una hermandad donde los socios amparan al compañero fallecido, intercediendo por él; velándolo en su adiós a esta vida, acompañándolo en el sepelio y encargando misa funeral por todos los socios difuntos. Como las cofradías, el Círculo Católico tiene su patrón, San José, al que honra el 19 de marzo con misa y comunión de obligado cumplimiento para todos los socios y un convite de refresco y bizcochos, además de la rifa de un cordero.
Los actos religiosos, velatorios y acompañamiento del cadáver en un entierro son, igualmente, de obligado cumplimiento, conllevando multa la ausencia en los mismos.
La consolidación definitiva de la asociación se pondrá de manifiesto cuando se embarque en la compra de un solar en la calle Sol, donde llevará a cabo la construcción de un edificio de dos plantas para sede de la asociación. El préstamo de 10.000 pesetas efectuado por el socio Policarpo Cuesta Orduña, a un interés del 5%, sin duda, dio un impulso definitivo al proyecto, que a finales de 1914 era ya una realidad.
Archivo del Círculo Católico de Obreros y Empleados de Laguna. Libro de Actas y Reglamento.




El Círculo Católico pone en marcha una cooperativa de consumidores


La cooperativa de consumidores será otro de los proyectos del Círculo. El tema se planteó en la junta celebrada el 26 de diciembre de 1910, proponiéndose la emisión de cuotas voluntarias para constituir dicha cooperativa; no hubo acuerdo, por lo que fue paralizado el proyecto. Al año siguiente volvió a proponerse el tema; uno de los asistentes a la junta justificaba su utilidad en que los socios "...pudieran encontrar alguna baratura en los artículos de primera necesidad, consiguiendo de esta manera hacer menos costosa la vida en la localidad". Se creará en esta ocasión una comisión encargada de sacar adelante el proyecto, que se pondrá en marcha a partir de marzo de 1912, cuando se decide aportar 800 pesetas del fondo de la asociación para constituir dicha cooperativa, bajo la denominación de Cooperativa Católica de Consumo. Esta creación coincide con el gran impulso de la afiliación, que sube un 68% ese año, pasando de 83 hasta 139 socios. Se creará la figura del repartidor, encargado de administrar los productos de la cooperativa, destinados al abastecimiento de los socios, incluyendo tanto productos de consumo como simientes para la labranza, entre ellas, alubias y patatas. El almacén y tienda de la cooperativa se ubicarían inicialmente en la calle de Enmedio.
La vida de la cooperativa será corta, desapareciendo a los once años de su creación. En 1920, comienza a sufrir las consecuencias de su mala gestión. El déficit empieza a convertirse en una losa por el creciente número de deudores y la ineficaz gestión de los repartidores, que acumulan déficits contra sí de difícil justificación (en algún caso llegan a acumularse en un mes déficits de hasta 11.000 pesetas, cantidad equivalente al valor de las entradas que registraba el libro de caja en un mes normal). Los repartidores irán siendo sustituidos uno tras otro, sin que el déficit termine de desaparecer. Reunida la junta directiva en marzo de 1920, reconoce "el estado precario en que se encuentra la cooperativa", atribuyendo la responsabilidad de esa situación al re-partidor. Unos meses después, se declara abiertamente que es "...totalmente imposible y ruinoso para la sociedad que continuara como Repartidor el que lo era en esos momentos...", admitiendo que "...no reúne las condiciones de celo y subordinación necesarias para la buena marcha de la tienda". Finalmente, el repartidor fue destituido, pero los sucesivos repartidores que ocuparon el puesto posteriormente no consiguieron enderezar la situación ni restañar el descrédito en que estaba cayendo la sociedad. El volumen de compra de mercancías y el de ventas caen en picado en 1922. En esas condiciones, la cooperativa ve el final de sus días en 1923, cuando es traspasada como negocio a Mariano Escudero por 691 pesetas.
La experiencia, a pesar del fracaso final, ha sido realmente positiva. Labradores y jornaleros laguneros han sabido darse un sistema de abastecimiento de productos en condiciones ventajosas sin depender de intermediarios, demostrando una capacidad de iniciativa y una madurez encomiable que no empaña la nefasta gestión de sus últimos años de existencia. En sus años más activos, llegó a registrar en el libro de caja por encima de las 120.000 pesetas anuales en el capítulo de entradas por venta de mercaderías ( años 1919 y 1920), lo que demuestra la positiva respuesta que encontró entre los laguneros socios del Círculo.

Archivo del Círculo Católico. Libro de Actas.
"Historia de Laguna", en Nuevo Laguna

Textos tomados de "El Cronicón de Laguna". J. Palomar.
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