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INFORME SOBRE LAS REFERENCIAS HISTÓRICAS DEL COTO DE CASTILLEJO Y ESPACIOS ADYACENTES

 

El llamado "Coto de Castillejo" forma parte fundamental de la historia de Laguna, apareciendo estrechamente ligado a Juan II, quien tenía este territorio como lugar preferido para su esparcimiento y ejercicio de la caza en un lugar que, según consta en documento que se transcribe más abajo, era muy abundante en árboles tanto de leña como de fruto y de madera, así como de animales de caza y pesca: liebres, conejos, perdices y pescado en el río. Es por ello que el coto de Castillejo aparece ya como espacio protegido por primera vez en 1447, prohibiendo desde esa fecha la corta de árboles y la caza y pesca de animales, así como el pastoreo en dicho término, quedando reservado para uso exclusivo del rey.
Entre los documentos más antiguos que se conservan sobre Laguna de Duero, figura la reseñada carta que entrega Juan II a Álvaro de Herrera en 1447, donde ya consta la existencia de una casa fuerte, que en tiempos pasados debió de jugar un papel defensivo en la línea fronteriza del Duero. Castillejo entonces, igual que toda la aldea de Laguna, pertenecía al alfoz de Valladolid. La carta se conserva, junto a otros documentos concejiles de Laguna en el Archivo Diocesano de Valladolid. Insertamos un extracto de la misma a continuación:

"Sepades que yo soy ynformado que en la cassa fuertte que dizen del Casttillejo que es termino de la dha villa de Valladolid la qual es de Alvaro de Herrera mi guarda e vassallo e rrejidor de la dha villa de Valladolid ay cierttas huerttas e sottos e pinar... y ay muchos arvoles assi de leña como de llevar frutto como para madera... y assi mismo ay muchos conejos e lievres e perdizes e en el dho rio mucho pescado; lo qual todo es mi merzed que de aqui adelantte se guarde que ninguna ni algunas personas no cortten los dhos arvoles ni cazen las dhas lievres e conejos e perdizes ni pesquen en el dho rio que a la dha cassa es anejo, ni pazcan en el dho termino con sus ganados por que cada e quando yo fuere a la dha villa de Valladolid e a mi merzed plugere de ir a la dha cassa a tomar gasajado e deporte... alle las dhas huerttas e sottos povlados e los dhos conejos e lievres e perdizes para cazar, por que vos mando a todos y cada uno de vos en vuestros lugares e jurisdiziones que luego que con esta cartta fueredes requeridos, fagades pregonar puvlicamente por las plazas e mercados e otros lugares acostumvrados de esas dhas villas e lugares que ninguna ni algunas personas no sean osadas de corttar en los dhos sottos e pinar ninguno ni algunos arvoles assi de llevar frutto como de ottras naciones ni lo pazcan con sus ganados e vestias ni coman ni cazen los dhos conejos e lievres e perdizes..."
(Archivo General Diocesano de Valladolid (AGDV). Laguna de Duero. Documentos y pergaminos reales. Documento nº 78)

Las penas a los infractores iban desde los 60 maravedís por la primera vez que incumplieran la orden, con la pérdida de sus herramientas, sogas, galgos y podencos que llevaren, hasta 600 maravedís por la tercera vegada.
Formando parte de estos espacios, figuraban también unas aceñas que los Herrera tenían arrendadas ya en la primera mitad del siglo XVI. Así pues, los vecinos de Laguna molían su pan en el coto de Castillejo, otra referencia singular que une a los vecinos al mencionado coto. Un documento de 1540 refleja en una donación hecha por los Herrera al concejo de Laguna la existencia de estas aceñas, arrendadas a una familia de apellido Santiago. El documento se refiere a una viña...

"...que yo ube de los Santtiagos, del dho lugar de Laguna en pago de treynta cargas de trigo que me devian... de un arrendamiento de unas azeñas que de mi tuvieron a rrenta...";

En dicho documento, el concejo de Laguna y Jorge Herrera firman un contrato por el cual los propietarios de Castillejo, Jorge de Herrera en esos momentos, donan 6 obradas al concejo de Laguna y suavizan las penas que los guardas imponían a los vecinos que se adentraban con sus ganados. El acuerdo impedía a los guardas de Castillejo tomar en prenda más de un carnero, de los rebaños ovejunos que entraren en el pago, o dos si fueren sorprendidos de noche, aparte de pagar el daño que hicieren. Y si no entraren más de treinta cabezas, no se podría cobrar más de un maravedí por cada una de ellas. Cuestión a parte sería la circunstancia de entrar en Castillejo ganados en tiempos de nieve, en cuyo caso, los dueños podrían cobrar lo que quisieren, como antes de este acuerdo, porque con nieve...

"...los ganados roen todos los pinos pequeños"; y siendo la pena pequeña "...hadrede los metterian dentro por guarezellos".
(Archivo General Diocesano de Valladolid. Laguna de Duero: Documentos y pergaminos reales. Doc. nº 78.)

El acuerdo, como queda señalado, fue refrendado por los vecinos reunidos, llamados a son de campana tañida a la salida de la misa mayor del domingo diez de febrero de 1540, y como se comprueba, muestra una preocupación por la conservación y regeneración de los pinos del coto. Esa preocupación por la conservación de los espacios naturales, no sólo los de Castillejo, se muestra patente una vez más en un documento de 1717, cuando el concejo dicta una veda general para proteger los pinares y riberas, muy debilitados debido a la excesiva explotación a que se habían sometido las zonas arboladas, que en otro tiempo fueron un recurso de primera necesidad para el vecindario. La ordenanza municipal se inicia mandando que...

"...ningun vezino sea osado a cortar ningun pino pimpollo ni ramera en el termino de esta villa, como tambien no puedan cortar otro algun arbol en las riberas de el rio por tiempo y espazio de ocho años por caussa de estar mui asolado todo el termino..."

La sanción ascendería a 6 reales y dos días de cárcel a los infractores.
La ordenanza ampararía también los prados y cañadas, con penas de cuatro ducados y ocho días de cárcel sobre...

"...qualquiera vezino que hubiera roto o rrompiere qualquiera de dhos prados o cañadas..."

Se acabaría con la práctica de roturar pinares para reconvertirlos en labrantíos, pues la experiencia había demostrado que...

"...si lo an echo a sido a fin de aprovecharse de los pinos y rameras de las tierras que an labrado y a segundo año las an dejado por ser de poca subsistenzia para labrantías..."

Se pretendía en definitiva proteger y

"...mirar al aumento de dhos pinares..."

Las ordenanzas fueron notificadas en concejo público el siete de marzo de 1717.

(Archivo Histórico Provincial de Valladolid. Sección Histórica 309/4)

Estas y otras medidas conservadoras son las que han permitido a los vecinos de Laguna recibir de sus antepasados un importante legado de espacios naturales. Así, en lo que respecta al pinar público de Solafuente, (proyecto de futuro campo de golf) que limita con la parte Norte del coto de Castillejo, es de resaltar la aportación histórica de sus vecinos, quienes parecen haber contribuido de manera fundamental a su mantenimiento. En documento de 1760 se da relación de su extensión de 324 obradas ( la obrada tenía una superficie en tierras de Laguna de 4.658 m2), al tiempo que se explica el papel de los vecinos en su creación:

"...creandose a espensas del travajo y cuidados de sus vezinos"
(Archivo Histórico Provincial de Valladolid. Sección Histórica; nº 70/4)


En el siglo XVIII, el coto de Castillejo ya había cambiado de manos; pertenecía al marqués de Lozoya, y existe constancia ya de la reconversión de parte se su arbolado en tierra de cultivo, quedando una configuración muy similar a la actual, con 245 obradas de superficie total (114 hectáreas), de las cuales, 105 obradas eran ya de sembradura de secano (49 hectáreas); 120 obradas eran de pinar (56 hectáreas); y 20 obradas eran de ribera, con álamos blancos y chopos ( 10 hectáreas). Para entonces, las aceñas ya no estaban en funcionamiento. A principios del siglo XVIII se da la siguiente referencia en un documento del Archivo Histórico Provincial de Valladolid:

"...y en dho sitio y pago de Castillejo no a abido ni ay sino una casilla donde abitava el molinero quando el señor de dho sitio de Castillejo tenia una rueda de azeña en el rio duero...".
(Archivo Histórico Provincial de Valladolid. Protocolo 19674/1. Fol. 156. Año 1708)

Ninguna referencia aparece ya a mediados de dicho siglo sobre la aceña, de lo que deducimos su desmantelamiento y desaparición definitiva.
Cabe finalmente hacer una referencia a la vinculación del coto de Castillejo a la jurisdicción de la aldea de Laguna. Si bien en los primeros tiempos de los que tenemos documentación histórica, el coto pareció hallarse exento de todo vínculo jurisdiccional con Laguna, al estar reservado como coto real de caza, en un documento de 1708 se afirma que el pago de Castillejo estuvo sujeto a la jurisdicción de la villa de Laguna desde tiempo inmemorial.

"...el dho pago de Castillejo siempre a sido y es termino y jurisdicción desta villa de inmemorial tienpo a esta parte y la justizia que a sido en ella siempre a tenido y tiene la jurisdicion en dho Castillexo, y los ganados que an pastado en dho pago para entrar a pastar en el sienpre an pedido licencia a la justicia desta villa para sus entradas y salidas por estar cercado como esta por todas partes por el termino de dha villa y no poder entrar en el sino que sea por el rio duero y los ganados que en el an pastado sienpre an contribuydo con la mitad de los diezmos a los interesados a los diezmos de la parroquial della... y en dho sitio y pago de Castillejo no a abido ni ay sino una casilla donde abitava el molinero quando el señor de dho sitio de Castillejo tenia una rueda de azeña en el rio duero y la justicia desta villa la visitava como su termino y jurisdiccion ademas que todas la vezes que se an echo cortas de leña en dho sitio se a pagado en esta villa la alcavala y cientos de la venta dello."

(Archivo Histórico Provincial de Valladolid. Protocolo 19674/1. Fol. 156. )

Sería conveniente, por otra parte, valorar el contenido histórico de Castillejo dentro de un entorno más amplio, dentro del cual, se refuerza su importancia histórica. Así, es necesario mencionar que en las inmediaciones de Castillejo, a menos de dos kilómetros, fue fundado en 1415, por el Padre Villacreces, el convento de franciscanos menores observantes del Abrojo, lugar que sería de gran veneración por parte de Juan II y sus sucesores, que lo visitarán en varias ocasiones. Entre otros, cabe mencionar a Isabel la Católica, quien mandó construir unas humildes dependencias para ir a orar junto al convento; Carlos I y Felipe II. Este último mandó ampliar las referidas dependencias para construir un pequeño palacio, así como el "Bosque del Abrojo", cercado todo su recinto en piedra de mampostería, con cubos almenados y con una portada que aún conserva el escudo de los Reyes Católicos. Esta construcción se conserva completa a una distancia de apenas un kilómetro del límite de la finca de Castillejo, constituyendo, junto con las ruinas del convento del Abrojo, sus fuentes, la cerca de piedra con su portada y el coto de caza de Juan II en Castillejo, el espacio más representativo de la antigua historia de Laguna, articulado en una continuidad longitudinal a lo largo del río Duero. Este espacio incluye en el extremo Oeste del citado coto la conocida como "Fuente Juana", una fuente comprada por el pueblo en 1561, junto con un trozo de ribera, para que los vecinos lavaran sus ropas, y que fue costeada entre el concejo y los propios vecinos, quienes tuvieron que aportar medio real cada uno hasta reunir 3.000 maravedís, que junto con lo aportado por el ayuntamiento sumó la cantidad de 15.000 maravedís que costó la compra, para lo cual el ayuntamiento se vio obligado a vender unos corrales de propiedad municipal. Un extracto de la carta, también conservada en el Archivo General Diocesano de Valladolid, firmada por Juan de Minguela, como procurador del lugar de Laguna, es como sigue:

"... digo que el dho concejo tenia gran nezesidad de una fuente para en que los vezinos del dho lugar labasen sus paños la qual dha fuente a conprado el dho concejo juntamente con una rribera en qyinze myll maravedis... y el dho concejo no tiene con que poder pagar los dhos qyinze myll maravedis si no se rreparte entre los vezinos del dho lugar a cada vezino medio rreal en que podra montar el dho rrepartimyento hasta tres mill maravedis y para pagar lo demas suplicamos a vs. mercedes que manden dar licencia al dho concejo para que vendan un corral..."

(Archivo General Diocesano de Valladolid. Laguna de Duero: Documentos y pergaminos reales. Caja 1ª; doc. nº 25.)

A la puerta de la iglesia, después de la misa mayor, fue aprobada por los vecinos, en concejo público, la compra y reparto de los tres mil maravedís, a medio real (17 maravedís) cada casa.
Al lado de la Fuente Juana se halla un erial, de resultas de una gravera abandonada, perteneciente al coto de Castillejo, y una urbanización en proceso de construcción, con lo que esta histórica fuente junto al Duero puede tener sus días contados.

Como conclusión final, se comprueba que el legado de espacios verdes recibido de los habitantes de Laguna de otros tiempos es fruto del trabajo de estos antepasados, a veces del propio dinero aportado por los vecinos, frecuentemente de ordenanzas y medidas de conservación tomadas por el concejo municipal y en otras ocasiones de medidas interesadas, que permitieron que el rey pudiera cazar, para lo cual había que preservar el espacio natural, o de acuerdos entre Castillejo y el Concejo para preservar los pimpollos, que regeneraban el monte, de la voracidad de los rebaños que pastaban descontroladamente. En definitiva, entre unos y otros, y en especial el concejo, como representante de los vecinos, nos han dejado este legado natural de muchos siglos, que no debería ser dilapidado por intereses particulares, basados en una supuesta rentabilidad económica.

Laguna de Duero, 10 de mayo de 2005

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