Enlaguna Verde

 

Ruta de los Ingleses

Se inicia esta ruta en la Cañada de la Nava, tomando la primera desviación que sale a la izquierda de la Carretera que va al pinar de Antequera. La Cañada de la Nava era un antiguo prado comunal donde pastaban los animales de labor de los vecinos de Laguna. Era una zona húmeda que se encharcaba con las lluvias, creciendo con profusión las junqueras. Hoy podemos ver las junqueras a la izquierda del camino que nos ha desviado de la carretera, a unos cien metros. Recorremos un camino arenoso, base de todos los pinares de Laguna, comprobando a la izquierda las toperas levantadas por los topos, los tocones resultado de antiguas cortas y los pimpollos que siguen saliendo esponténeamente por la pradera. Dejando la nava, desembocamos en el antiguo camino de Puente Duero, ruta elegida por las gentes de tiempos pasados para recorrer el trayecto entre ambos núcleos urbanos. Desembocamos en una pequeña pradera donde crece con profusión el gordolobo.A la derecha, llama la atención un espeso pinar, a cuyo interior llega con dificultad la luz del sol, efecto acentuado por la falta de podas durante mucho tiempo, lo que ha provocado tan espesa maraña. Los pinos de toda la zona son piñoneros, caracterizados por su peculiar copa ancha en forma de sombrilla. Los restos de piñas desmenuzadas por las ardillas y los piñones sobre los tocones, abiertos por los picapinos se pueden observar a poco que nos salgamos del camino. Tras la pequeña pradera, un amplio herial de cardos corredores y retamas abre un gran cuadrado despoblado de arbolado. Seguimos rectos , adentrándonos por un camino estrechamente flanqueado por pinos y matorrales que llegan en algunos tramos a convertirlo en una bóveda verde, ligeramente hundida sobre el terreno que dejaamos a loslados. Los espárragos trigueros, el torvisco, la aulaga, el rosal silvestre y los majuelos brotan en los bordes del camino.Estamos entrando en la zona de los antiguos viñedos del colegio de San Albano, conocido como de "los ingleses".El colegio de San Albano de Valladolid, los ingleses, tuvo en otros tiempos la mayor extensión de viñedos existente en Laguna. Se extenderían por toda la parte izquierda del camino que recorremos, hasta alcanzar una extensión de 80 aranzadas. En el centro de la propiedad, una edificación alojaba a un cachicán que guardaba la finca. La casa contenía una bodega de notables dimensiones con su lagar y hasta nueve cubas de grandes dimensiones. Los viñedos terminaron arrancándose y poniéndose pino piñonero. En la actualidad, es una propiedad particular con una extensa fincadedicadaa cultivos de regadío. Por el camino, siempre con pinos a ambos lados, salpicados con algunas encinas, nos encontraremos con una pequña escombreraal borde del camino.Un camino que surge a la derecha nos indica una prohibición de paso y una cadena que corta el acceso; se trata de la entrada a la finca de los ingleses. Seguimos recto, y desembocamos en una zona mucho más abierta, con pinos muy dispersos, en un paisaje que nos recuerda la sabana con pinos solitarios a gran distancia unos de otros. El paisaje no es natural, se trata del efecto de un incendio ocurrido hace unos pocos años, causado por el tren, cuya vía podemos observar al fondo, perpendicular al camino que recorremos. Se trata de la línea férrea que une Valladolid y Madrid. El paisaje, sobre el que sobresalen los pinos dispersos, está espesamente poblado por una planta herbácea que ha ido colonizando la zona espontáneamente, surgen también en dispersión las carrascas. Seguimos recto, observando la proliferación de jaguarzos en los bordes del camino, hasta alcanzar el camino de la Traviesa, procedente del Pinar de Antequera. Lo cogemos en dirección izquierda, paralelos a la vía, el límite del término municipal de Laguna, que discurre de Norte a Sur, a unos cien metros del camino, descendiendo en dirección al valle del río Duero. La zona se encuentra en el límite de seguridad de los campos de prácticas del cuartel del Ejército que se halla en el Pinar de Antequera. Algunos carteles avisan de esta circunstancia. Cogeremos el camino que sale a nuestra izquierda al encontrarnos con el ramal final de la acequia, que avanza camino de Simancas, aunque una alambrada protege el acceso a la acequia, algo difícil de explicar en una obra de carácter público, podemos acceder al sendero de dicha accequia más adelante. Tomamos el sendero que discurre al pie de este pequeño canal, que procede de la arteria principal de la acequia, flanqueado por chopos, en cuyos tocones viejos y oquedades podremos encontrar la característica seta de chopo a partir del otoño. El espárrago triguero también prolifera por la zona, pero la búsqueda exahustiva que se lleva a cabo de esta planta está acabando con ella. En el lado Sur, podemos observar una de las grandes graveras ubicadas en el término de Laguna. Siguiendo la línea de la acequia, llegamos a un camino que la cruza. A la izquierda del camino, a unos cien metros, nos encotramos uno de los puntos negros de la zona, una escombrera muy antigua, donde podemos ver neumáticos y bloques de hormigón abandonados sin control. En frente, el acceso a una de las últimas graveras abierta en el municipio, se encuentra dentro de la finca de los ingleses, que hemos ido rodeando a lo largo del trayecto. El gran vaciado realizado se halla ahora en un lento proceso de relleno, para el que se aprovechan desechos de hormigón y escombros. En el camino que cruza la acequia, esta resurge al lado izquierdo del camino, subiendo ahora en ligera pendiente, para bordear las tierras de cultivo de la finca de los Ingleses, que ahora observamos desde su lado Sur. En su lado derecho, podemos observar otra antigua gravera, abandonada sin tapar. El ramal de la acequia, que recorremos en sentido contrario a su correinte, lo abandonamos a unos 50 metros de su punto de arranque, desde el canal principal. Ahí podemos enlazar con el sendero que sigue todo el recorrido de la acequia, o bien tomar el camino que vuelve hacia el núcleo urbano, desviándonos por el primer camino que surge a la izquierda, al llegar a una chopera de plantación, sobre otra antigua gravera. Estamos realizando el perímetro de la finca de los ingleses, recorriendo un camino arenoso, bien poblado de pinos, cruzando el antiguo Camino de los Ingleses, que se dirige a la finca, seguimos recto hasta desembocar en la pequeña pradera que habíamos a la que habíamos accedido al principio de la ruta. En el regreso, podemos seguir el Viejo Camino de Puente Duero, y observar otro punto negro, muy próximos ya al casco urbano, un viejo pinar lleno de residuos plásticos y ramas secas sin olivar desde hace mucho tiempo.

La ruta tiene una longitud de 7 kilómetros

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