Enlaguna Verde

 

Camino de la Aceña

 

En la Plaza de la Báscula iniciamos esta ruta que nos ha de llevar al pie del río Duero, en el antiguo emplazamiento de la aceña donde los labradores de Laguna molían su trigo. Partimos en dirección Sur por un camino que se dirige hacia la acequia, se trata del Camino del Prado Naval, así denominado por llevar al prado comunal donde pastaba el ganado de la villa. Enseguida, antes del primer kilómetro, alcanzamos la acequia, que salva el camino mediante un sifón perpendicular . Después de dejar atrás algunas fincas valladas con setos y alambradas, iniciamos el descenso a una terraza fluvial inferior. Desde el inicio del descenso, podemos observar toda la vega salpicada de construcciones particulares, gallineros y naves industriales entre las tierras de cultivo. Continuamos el descenso, ahora más suave, en dirección al río hasta llegar a una bifurcación, donde nos desviaremos por la izquierda, cogiendo el Camino de la Aceña que seguiremos recto hasta el final. Desde esa bifurcación, se inicia el antiguo Prado Naval, una zona donde proliferaban los juncos, dedicada a pasto común, hoy reconvertida en huertas particulares. Cruzaremos el camino asfaltado que se dirige al Abrojo; se trata del antiguo camino de Puente Duero a Tudela. Seguimos recto, manteniéndonos en el camino de la Aceña, el que con sus carros y animales de carga realizaban los laguneros con sus costales de trigo, en dirección al río, atravesando ahora una zona de gallineros abandonados, algunos reconvertidos en naves industriales, entre tierras de cultivo, donde los guisantes y patatas hacen acto de presencia. El camino llega a su fin junto a una nave agrícola y varias fincas alambradas que nos cierran el paso. Se encuentran estas fincas en el paraje de la Aceña, obligándonos a desviarnos unos 20 metros a la derecha, para descender directamente al río, junto a la alambrada. La antigua aceña se debió ubicar al final de este camino, en una parcela agrícola que se haya en un nivel inferior a los bordes inmediatos del cauce, sugiriendo el posible canal de toma de aguas y desagüe de la aceña. La aceña, en funcionamiento desde el siglo XVI, propiedad del mayorazgo de los Castilla, estaba provista de dos ruedas para moler el trigo, aprovechando la fuerza del agua que entraba por el canal al que hacemos referencia. A la izquierda de este lugar, podemos avanzar con dificultad por los bordes del cauce, muy poblados de maleza, donde podemos observar entre los habituales chopos y álamos, zonas pobladas de lirios silvestres. Las alambradas de las propiedades inmediatas que bordean el cauce a lo largo de casi un kilómetro, río arriba, dificultan el avance notablemente. La parte derecha, desde el final del camino, aparece más despejada, permitiendo la exploración de la zona, en algunas partes abierta a modo de pradera con suaves desniveles, pudiendo avanzar hasta la antigua depuradora, a menos de un kilómetro río abajo, en la zona conocida como Los Cristos.

El regreso se puede hacer por el camino de Terradillo que sale del mismo punto donde nos desviaron las alambradas, en dirección derecha, para alcanzar el camino de Puente Duero a Tudela, muy próximos al colegio de los Oblatos del Abrojo y a la Cerca del Bosque. El camino sigue recto, sin desviaciones has el núcleo urbano, que cogeremos en una calle que nos deja junto al Centro Cívico del Cascajo.

Longitud de la ruta: unos 9 kilómetros.

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