Enlaguna

 

Los derechos y agasajos del marqués

El informe del Catastro de Ensenada de 1751 nos da cuenta de los derechos pecuniarios en los que se plasmó la compra de la villa por el marqués de la Vega, derechos heredados para esas fechas por la Vizcondesa de Laguna, Doña María de la Portería Esquina y Gasca, como nueva señora de la villa, en esa fecha menor de edad, hallándose bajo la tutela de su madre viuda, la Marquesa de la Vega.
Esos derechos se concretan en la percepción de las alcabalas y el servicio de cientos, además del derecho a nombrar los cargos de justicia que han de regir en la población. Puesto que la señora vizcondesa no reside en Laguna, tiene acordado con el concejo municipal un cobro anual que asciende a 2.000 reales de vellón. Esa cantidad que percibe la señora de Laguna va en concepto de alcabalas y cientos, que el ayuntamiento se encarga de recaudar; se añaden además 100 reales por la cesión del derecho a nombrar justicias de la villa, que la vizcondesa delega en el propio concejo.
En todo caso, esos derechos no llegan a la mitad de los que percibía la familia en los primeros años de la adquisión de los mismos. Así, en 1681, el concejo declaraba haber pagado al marqués de la Vega, don Baltasar de Rivadeneira, 5.664 reales y 24 maravedís en concepto de tributos. La carga debió parecer excesiva al señor marqués, que perdonó 500 reales a la villa. Dentro de esa cantidad estaban incluidos 2.270 reales de alcabalas; 1.735 reales del repartimiento de cientos ( "los quatro unos por ciento"); 559 reales por el servicio ordinario; y una partida de 1.100 reales "por el acrezentamiento de dhos derechos y servicios".
Con el paso del tiempo, esa cantidad se ha ido ajustando a las posibilidades reales de nuestro municipio, quedando fijada, finalmente, en los reseñados 2.100 reales.
Por otra parte, el noble de la villa tiene derecho a ser agasajado de acuerdo a la alta consideración que dimana de su título. Así, cada vez que visita la villa, normalmente una vez al año, cuando confirma los cargos municipales, el Concejo le recibe con regalos y colaciones, de las que se benefician también las mulas del marqués. Juan Cibrián, mayordomo de los Propios de la villa justifica el gasto de 107,5 reales en el año de 1671 de la siguiente forma "...se gastó el día que vino el marqués mi señor a los nombramientos, con sus criados, en comidas y colación y lo demás que se ofreció." Y otros "...nueve reales de una fanega de cebada que se gastó con las mulas del marqués mi señor". En 1674, los gastos por el mismo concepto habían crecido considerablemente: 260 reales. Cien años después, afortunadamente, los gastos en este tipo de protocolos se han moderado: "...ciento sesenta y un reales de los regalos que anualmente se hacen a la señora Vizcondesa de esta villa..." (año 1760).

El Cronicón de Laguna, J. Palomar

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