Enlaguna

 

La procesión de la rogativa

Cuando ya nada se podía esperar de las humanas fuerzas, los laguneros se encomendaban a la Virgen, su patrona. Cuando los crueles caprichos de la meteorología se cebaban en el humilde labrador, sólo quedaba la rogativa. Entonces, el pan del año venidero sólo la virgen lo podía traer. Las rogativas para pedir lluvias se realizaban rezando novenas y procesionando a la virgen, que se bajaba desde la ermita hasta la iglesia, acompañada por danzadores que bailaban delante de la patrona.
En el año de 1620, una extenuante sequía asolaba las tierras laguneras. El concejo, de acuerdo con la iglesia parroquial, contrataba a un grupo de danzadores y bajaba a la virgen desde la ermita del Villar en procesión hasta la iglesia de la Asunción. Al año siguiente, el mayordomo de la ermita, Juan Bazco, rendía cuentas, prestando la siguiente declaración ante el corregidor de Valladolid:
"...pareció Juan Bazco, mayordomo que fue de dicha ermita el año pasado de mil y seiscientos y veinte años y dijo que en aquel año se había bajado la imagen de Ntra.Señora a una novena a la iglesia del lugar por falta de agua y para la subir a su ermita se había hecho una danza por mandado de Pedro de Velasco y que él como tal mayordomo había pagado por su mandato ochenta reales de atavios y dar de comer a los danzadores... que se habían de pagar del concejo y no de los bienes de la ermita..."

El Cronicón de Laguna, J. Palomar.

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