Enlaguna

 

Las huebras

Con esta expresione se referían las gentes a la faena esporádica de un día de duración realizada por una yunta con su mulero para alguien que, careciendo de recursos suficientes para llevarla a cabo personalmente, o bien no dando abasto con sus propios recursos, la encargaba a otro labrador.
Las huebras que se hacían eran generalmente para arar, terciar, acarrear mieses o remolachas, transportar basuras… trabajos para los que se necesitaban carros y animales de tiro que no todos tenían. En los tiempos muertos en que un propietario tenía paradas las yuntas podía ser requerido para realizar una huebra para otro. Igualmente, aquellos que teniendo yuntas, se veían más pillados por las circunstancias que fueran, podían dirigirse a otros labradores más desahogados para que les hicieran huebras y así adelantar sus trabajos.
Los hortelanos, que carecían de machos para labores como terciar la tierra y ararla, eran los más asiduos a esta fórmula, acudiendo a un labrador para que les echara una huebra cualquier día suelto que le quedara. Luego se le pagaba de acuerdo a los jornales de la época. Tres duros recuerda Agustín haber pagado por las huebras que le hacían a él. Pero las huebras ha sido una práctica que se ha realizado durante siglos. En el siglo XIX (1825), Aquilino Orduña demandaba a su convecina Francisca Herrera sobre que "...le pagase una huebra que ocuparon en arar un majuelo a la dicha Francisca en el mes de marzo....".

Algunas familias hicieron de la huebra un medio de vida, haciendo lo que después, con la automoción, se ha venido a generalizar como portes. Esas familias, propietarias de yunta y carro, hacían viajes con cargas de leña a las panaderías de Valladolid; o traían carros de basura; o hacían el transporte de la remolacha a la azucarera de la carretera de la Esperanza. Y cuando se arreglaban caminos, cargaban con sus carros las piedras y gravas.

Laguna de memoria y El Cronicón de Laguna, J. Palomar.

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